Colombia se ha posicionado como uno de los países de América Latina con mayor consumo per cápita de pollo, alcanzando los 37,8 kilogramos por persona al año en 2026, de acuerdo con los datos más recientes de la Federación Nacional de Avicultores de Colombia (Fenavi).
Esta cifra resalta la relevancia del pollo como fuente esencial de proteína en la alimentación diaria de los colombianos y su papel fundamental en la seguridad alimentaria del país.
Aumento del consumo y crecimiento del sector avícola
El incremento en el consumo refleja el desarrollo del sector avícola, que ha permitido a Colombia no solo satisfacer la demanda interna, sino también consolidarse como un exportador competitivo en el mercado global. El pollo se ha convertido en un alimento accesible y versátil, presente en la mayoría de los hogares colombianos.
El pollo en la dieta colombiana: un alimento central
El pollo es uno de los alimentos más ingeridos por los colombianos, con una presencia casi cotidiana en las mesas del país. Su bajo costo y facilidad de preparación en diversas recetas lo convierten en un elemento básico de la dieta diaria. En comparación con otras carnes como la res o el cerdo, el pollo es una de las fuentes de proteína más accesibles.
Según estudios de Fenavi, el consumo per cápita de pollo continúa creciendo año tras año, impulsado por la demanda interna y la amplia disponibilidad del producto en el mercado. En la gastronomía colombiana, el pollo está presente en una gran variedad de preparaciones, desde las más tradicionales hasta las más innovadoras. Es común encontrarlo en platos como el sancocho, el arroz con pollo, las empanadas o el pollo asado, y también se ha integrado a la cocina gourmet. Restaurantes de renombre están empezando a destacar el pollo como un ingrediente clave, con platos que resaltan su versatilidad y calidad.
Además de su versatilidad culinaria, el pollo posee un alto valor nutricional. Es una fuente rica en proteínas de alta calidad, vitaminas y minerales, lo que lo hace adecuado para todas las edades. Esta propiedad lo convierte en una opción nutritiva para hogares de bajos ingresos, especialmente para aquellos que buscan alternativas asequibles para alimentar a sus familias de manera saludable.
Impacto económico del sector avícola
El sector avícola colombiano tiene un impacto significativo en la economía del país, no solo en términos de consumo, sino también como generador de empleo y fuente de exportaciones. Con una producción superior a 1,4 millones de toneladas de carne de pollo al año, Colombia ha logrado satisfacer la demanda interna y exportar a varios países, especialmente en América Latina. Según Fenavi, el país ha incrementado sus exportaciones de carne de pollo en los últimos años, abriendo nuevos mercados en países como México, Panamá, Ecuador y algunos mercados asiáticos.
El sector avícola es responsable de la creación de miles de empleos directos e indirectos en Colombia. Desde la producción y distribución hasta la comercialización, involucra a una amplia cadena de actores que van desde pequeños productores rurales hasta grandes compañías avícolas. Según Fenavi, la industria emplea a más de 400.000 personas, entre directos e indirectos.
Además de los beneficios económicos directos, el sector tiene un impacto positivo en la seguridad alimentaria del país. El pollo es una fuente clave de proteína para los colombianos, especialmente en regiones donde otras carnes pueden ser más costosas o difíciles de conseguir. Gracias a la alta producción local, los precios del pollo se mantienen relativamente estables y accesibles para una amplia población, lo que mejora el acceso a una dieta equilibrada.
Desafíos y oportunidades para el futuro del sector
Aunque el consumo de pollo sigue en aumento, el sector avícola colombiano enfrenta varios desafíos. Uno de los más importantes es la volatilidad de los precios de los insumos, como el maíz y la soya, que son la base de la alimentación de las aves. Estos costos pueden afectar la rentabilidad de los productores y generar presiones en los precios al consumidor. Además, la industria enfrenta retos relacionados con la sostenibilidad y la reducción de la huella ambiental de la producción avícola.
A pesar de estos desafíos, el futuro del sector parece prometedor. La creciente demanda de proteínas en todo el mundo, especialmente en países en desarrollo, presenta oportunidades para que Colombia continúe expandiendo sus exportaciones. La industria está invirtiendo en tecnologías más sostenibles, como la mejora en la eficiencia del uso de recursos naturales, la reducción de desechos y el uso de energías renovables en los procesos de producción.
En el ámbito interno, el sector también tiene oportunidades de seguir aumentando el consumo per cápita de pollo. Los cambios en los hábitos alimenticios, como la preferencia por comidas rápidas y prácticas, así como el creciente interés en la cocina saludable, podrían impulsar aún más el consumo de pollo como una opción accesible, versátil y nutritiva.



