Comprar dólares o gastar la prima: decisiones que pueden salir caras en plena tensión electoral
Comprar dólares o gastar la prima: decisiones que pueden salir caras

Las elecciones presidenciales de 2026 ya están generando nerviosismo en los hogares colombianos, lo que podría traducirse en decisiones financieras apresuradas y costosas. Así lo advierte un análisis de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura, sede Bogotá, que alerta sobre compras impulsivas, endeudamiento acelerado y movimientos de ahorros motivados por el miedo político más que por necesidades reales.

Contexto económico tenso

El ambiente electoral se combina con una inflación alta, crédito costoso y un dólar volátil. Según el análisis, la inflación anual llegó al 5,68 % en abril, la tasa de política monetaria del Banco de la República se mantiene en 11,25 % y el interés bancario corriente para crédito de consumo y ordinario se ubica en 18,78 % efectivo anual para mayo. La primera vuelta presidencial está prevista para el 31 de mayo de 2026.

"En momentos de ruido electoral, muchas familias no pierden plata porque les falten ingresos, sino porque reaccionan demasiado rápido frente a escenarios que todavía no se han convertido en hechos económicos", explicó Lorena Gutiérrez, decana de la facultad.

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Comprar dólares por nerviosismo: una apuesta riesgosa

Uno de los comportamientos más comunes es la compra de dólares impulsada únicamente por ansiedad política. La universidad advierte que adquirir moneda extranjera sin un objetivo concreto puede convertir una herramienta de protección financiera en una apuesta riesgosa. Antes de comprar dólares, las familias deberían preguntarse para qué los necesitan, cuándo los usarán, cuánto pagarán en comisiones y qué pasaría si la tasa baja después de la compra. Si no existe una necesidad clara, mantener liquidez en pesos podría ser más conveniente.

Endeudarse por miedo: un error costoso

Otra alerta está relacionada con el crédito. En medio de la incertidumbre electoral, algunas personas podrían apresurarse a usar tarjetas, pedir créditos de libre inversión o financiar electrodomésticos bajo la idea de que "todo será más caro después". Sin embargo, las tasas actuales hacen que muchas cuotas aparentemente manejables escondan costos financieros mucho más elevados a largo plazo. "La pregunta clave no es si la cuota cabe hoy, sino si seguirá cabiendo cuando lleguen otros pagos. El crédito no debería usarse para calmar el miedo, sino para resolver una necesidad real y calculada", señaló Gutiérrez.

La prima y los ahorros bajo presión

El análisis también pone la lupa sobre la prima de mitad de año, un ingreso que muchas familias ya están comprometiendo antes de recibirlo. Compras diferidas, avances, viajes o pagos con tarjeta bajo la idea de cubrirlos después pueden dejar al hogar sin margen financiero. La recomendación es mantener un orden básico: primero pagar deudas costosas, luego cubrir obligaciones inevitables y reservar una parte mínima antes de destinar recursos al consumo.

Además, se advierte sobre decisiones impulsivas con los ahorros: cancelar CDT, retirar efectivo o mover recursos solo por temor político podría generar pérdida de rentabilidad, costos adicionales o riesgos de seguridad. La recomendación central es revisar con calma plazos, penalidades, respaldo de las entidades y necesidad real de liquidez antes de desmontar instrumentos financieros.

El susto también llega al mercado diario

La ansiedad electoral también puede trasladarse a decisiones cotidianas como adelantar el mercado o hacer compras grandes creyendo que los precios subirán después de las elecciones. El problema aparece cuando esas compras se financian con tarjeta, sobregiros o crédito informal. El supuesto ahorro inicial puede desaparecer por el costo financiero adicional. La propuesta de la universidad es construir presupuestos de corto plazo que permitan identificar gastos prioritarios, obligaciones fijas y capacidad real de consumo antes de anticipar compras.

"La mejor defensa del bolsillo no es adivinar el resultado electoral ni el precio del dólar, sino saber cuánto entra, cuánto sale y qué gasto puede esperar", concluyó Gutiérrez.

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