Deuda buena vs deuda mala: claves para una vida financiera saludable
Deuda buena vs deuda mala: claves financieras

No todas las deudas son perjudiciales. Utilizadas de forma adecuada, pueden convertirse en un instrumento eficaz para alcanzar metas financieras. Sin embargo, distinguir entre una deuda buena y una mala resulta fundamental para mantener una salud financiera equilibrada. A menudo, justificamos un gasto excesivo con frases como “me lo merezco” o “después veo cómo lo pago”, sin considerar las consecuencias a largo plazo.

¿Cómo identificar una deuda mala?

Una deuda asumida irresponsablemente puede transformarse en una carga financiera significativa. Según los especialistas de la firma Bravo, la regla del 70/30 es clave: destinar el 70 % de los ingresos a gastos y el 30 % restante al ahorro y pago de deudas. Por ejemplo, si usted gana 2 millones de pesos colombianos al mes, el pago de sus créditos no debería superar los 600.000 pesos. Superar este límite es una señal de alerta.

La asesora financiera de Eqqual, Sajamaya Vallejo, señala que otra característica de una deuda mala es aquella que genera satisfacción inmediata pero que, con el tiempo, enreda a la persona con altas tasas de interés. En estos casos, es preferible planificar y ahorrar para alcanzar esos deseos.

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Comfama agrega que las deudas malas financian gastos de consumo que no generan valor a largo plazo, con tasas de interés elevadas y condiciones de pago desfavorables. Ejemplos comunes incluyen:

  • Créditos para compras innecesarias o bienes perecederos.
  • Avances en efectivo con altos intereses y plazos cortos.
  • Pago de un capricho a plazos.

¿Cuándo una deuda es buena?

Estigmatizar todas las deudas es un error. Bien manejadas, pueden ser un vehículo para cumplir metas. Marcela Garzón, directora del programa de Administración de Empresas de la Fundación Universitaria del Área Andina, explica que una buena deuda es aquella que genera valor o ingresos futuros. Los expertos de Bravo coinciden: una deuda bien manejada se adquiere con planificación, se alinea con la capacidad de pago y responde a objetivos claros, como un crédito educativo, hipotecario o para un emprendimiento.

“Un mito frecuente es creer que solo quienes tienen altos ingresos pueden manejar crédito saludablemente. La clave está en la organización, el conocimiento y la disciplina financiera, independientemente del nivel de ingresos. En Colombia, la educación financiera es crucial, pues aún existe una brecha en el conocimiento sobre productos financieros, tasas de interés y planificación económica”, señalan los especialistas.

Recomendaciones para un manejo responsable de deudas

Para mantener las finanzas en orden, los expertos sugieren:

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  • Evaluar la capacidad de pago antes de adquirir cualquier obligación.
  • No destinar más del 30 % de los ingresos al pago de deudas.
  • Priorizar el pago de obligaciones con mayores tasas de interés.
  • Mantener un presupuesto claro y actualizado.
  • Buscar asesoría profesional en caso de dificultades financieras.
  • Ajustar el nivel de vida a los ingresos, sin gastar más de lo que se gana.
  • Ahorrar una parte de los ingresos cada mes.
  • Comparar precios y opciones antes de comprar.
  • Fortalecer la inteligencia financiera mediante la educación continua.
  • Evitar pensar que para conseguir algo es necesario recurrir al crédito.