Familias colombianas recortan domicilios y cambian proteínas por inflación
Familias recortan domicilios y cambian proteínas por inflación

El incremento sostenido del costo de vida en Colombia está transformando las rutinas diarias de millones de hogares. Según un análisis financiero de Russell Bedford Colombia, las familias están modificando sus hábitos de consumo para llegar a fin de mes, recortando gastos como domicilios, comidas fuera de casa, compras del hogar y trayectos adicionales.

La inflación golpea el bolsillo de los colombianos

El informe señala que el aumento de precios ya no solo se refleja en las estadísticas del Dane, sino también en pequeñas decisiones cotidianas. El consumo en Colombia no se ha apagado completamente, pero se está volviendo más selectivo. Los hogares priorizan gastos esenciales como alimentación, vivienda y transporte, mientras aplazan compras no urgentes y reducen consumos repetidos que antes eran parte normal de la rutina semanal.

En abril, la inflación mensual llegó a 0,78%, el IPC acumulado del año alcanzó 3,87% y la inflación anual se ubicó en 5,68%, por encima del 5,16% registrado un año atrás. Además, el Banco de la República mantiene la tasa de política monetaria en 11,25%, lo que encarece el uso de crédito para financiar gastos cotidianos.

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Domicilios y comidas fuera de casa: los primeros en la lista de recortes

Una de las primeras señales del ajuste aparece en gastos considerados pequeños pero frecuentes. Olga Tapias, socia de la firma, sostuvo que “el primer recorte suele aparecer en lo que parece pequeño: el almuerzo fuera, el café, el pedido del fin de semana o la salida familiar”.

Según el documento, restaurantes y hoteles registran actualmente una inflación anual de 9,61%, la más alta entre las divisiones del IPC. Las comidas en establecimientos acumulan un aumento de 5,95% entre enero y abril, presionando el bolsillo de las familias. “El cambio no necesariamente implica dejar completamente esos consumos, sino reducir frecuencia y controlar montos. Por eso se puede empezar por establecer topes semanales para comer fuera de casa y separar esos gastos del presupuesto destinado al mercado”, acotaron los expertos.

Inflación en alimentos cambia las compras del hogar

El impacto también se siente con fuerza en alimentos básicos. Los hogares están sustituyendo productos y ajustando cantidades debido al incremento sostenido de precios. “La fruta que no se puede comprar, la carne que se cambia por otra proteína más barata como el huevo”, explican desde Russell Bedford.

Los alimentos registran una inflación anual de 6,71%. Las frutas frescas subieron 5,52% en abril y acumulan 20,97% en lo corrido del año. La papa aumentó 8,05% en el mes y acumula un incremento anual de 36,51%, mientras los huevos subieron 3,92% y la carne de res avanzó 1,68%. Muchas familias están comparando precios con mayor detalle y buscando presentaciones más económicas. La firma recomienda comprar productos de temporada, revisar precios por kilo o unidad y optar por formatos familiares o a granel para reducir la presión sobre el presupuesto mensual.

Transporte, vivienda y crédito siguen presionando

El estudio también identificó presiones importantes en transporte, vivienda y pagos financiados con crédito. El transporte urbano acumula un aumento de 10,29% en 2026, mientras los combustibles para vehículos subieron 2,48% solo en abril. Esto lleva a muchos hogares a reorganizar recorridos y reducir trayectos innecesarios.

En vivienda, alojamiento, agua, electricidad, gas y otros combustibles representan 33,12% del gasto total de una familia promedio. Durante abril, el arriendo efectivo aumentó 0,61%, la copropiedad 3,82% y el gas 2,13%, manteniendo presión constante sobre los presupuestos familiares.

Russell Bedford también advirtió sobre el costo del endeudamiento. La Superfinanciera certificó para mayo un interés bancario corriente de 18,78% efectivo anual y una tasa de usura de 28,17%. Por eso, el informe recomienda evitar financiar mercado, servicios públicos o gastos cotidianos con tarjeta de crédito o créditos de consumo. “Lo aplazable no debería financiarse con crédito costoso”, concluyó Olga Tapias.

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