FAO denuncia prácticas fraudulentas en el comercio global de pescado
Un informe revelador de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) ha expuesto que aproximadamente el 20% del comercio mundial de pescado y productos acuícolas está afectado por diversas formas de fraude alimentario. Este mercado, valorado en 195.000 millones de dólares, presenta graves irregularidades que comprometen la transparencia y seguridad de los productos que llegan a los consumidores.
Prácticas fraudulentas detectadas en la cadena pesquera
La FAO define el fraude alimentario como "una práctica deliberada con intención de engañar a otros", y en el sector pesquero se manifiesta principalmente a través de:
- Adulteración con colorantes para simular mayor frescura en especies como el atún
- Sustitución de especies, como ofrecer tilapia en lugar de pargo rojo o comercializar salmón de piscifactoría como si fuera salvaje
- Ocultamiento del origen geográfico del producto para obtener mayores beneficios económicos
- Falsificación de productos, incluyendo gambas elaboradas con compuestos de almidón
- Etiquetado engañoso que presenta surimi como carne de cangrejo
El organismo internacional advierte que estas prácticas tienen consecuencias significativas para la biodiversidad marina, la salud pública y los sistemas económicos locales, superando incluso los niveles de fraude registrados en otros sectores alimentarios como la carne o las frutas.
Impacto económico y casos documentados internacionalmente
El informe detalla cómo estas prácticas fraudulentas generan importantes ganancias ilícitas. Por ejemplo, la venta de salmón del Atlántico (mayormente de piscifactoría) como si fuera del Pacífico (principalmente de captura salvaje) puede generar un ingreso adicional de hasta 10 dólares por kilogramo. En Italia, la lubina de piscifactoría etiquetada como "producto local" alcanza precios hasta tres veces superiores a ejemplares procedentes de Grecia o Turquía.
Investigaciones recogidas en el documento estiman que hasta el 30% de los productos del mar servidos en restaurantes podrían estar mal etiquetados, con casos documentados en:
- Puestos de ceviche en América Latina
- Establecimientos de marisco en China
- Productos de atún en conserva comercializados en la Unión Europea
En Argentina, un estudio realizado en 2020 en la provincia de Buenos Aires detectó una tasa de sustitución de especies del 21,3%, mientras que en Brasil distintos análisis registraron niveles de fraude entre el 17,3% y el 22%. En Estados Unidos y Canadá, las estimaciones sitúan la sustitución en torno al 25%.
Riesgos para la salud y propuestas de solución
La FAO alerta sobre prácticas sanitariamente preocupantes como la recongelación para incrementar el peso de los productos y el consumo de pescado crudo en establecimientos donde las especies no están correctamente identificadas. Estas conductas no solo engañan al consumidor, sino que pueden ocultar desembarques que exceden las cuotas legales, afectando la sostenibilidad de las poblaciones marinas.
Como respuesta a esta problemática global, la FAO propone:
- Armonizar las normas internacionales de etiquetado
- Exigir la inclusión del nombre científico de las especies
- Fortalecer los sistemas de trazabilidad mediante modelos de aprendizaje automático
- Implementar controles más estrictos en toda la cadena de suministro
La complejidad del sector, con más de 12.000 especies comercializadas a escala mundial, dificulta los controles y la trazabilidad, pero la FAO insiste en que es fundamental garantizar la transparencia en un mercado que mueve cientos de miles de millones de dólares anuales y afecta directamente a la seguridad alimentaria global.



