Cuando parecía que la inflación comenzaba a moderarse en Colombia, abril volvió a encender las alarmas. El aumento en los precios de alimentos, combustibles y servicios terminó afectando de nuevo el bolsillo de millones de hogares, especialmente el de las familias más vulnerables y pobres del país.
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reveló que la inflación anual llegó en abril a 5,68%, por encima del 5,56% registrado en marzo, mientras que la variación mensual fue de 0,78%, la más alta para un cuarto mes desde 2023.
Sin embargo, detrás del dato general hay una realidad más delicada: los hogares vulnerables fueron los más golpeados en ese mes por la variación en el costo de vida. Para ese segmento de la población, la inflación fue de 3,92% en lo corrido del año, superior a la de los pobres (3,81%), la clase media (3,86%) y los hogares con ingresos altos (3,87%).
¿Quiénes son los hogares vulnerables?
Datos del Dane indican que en Colombia hay aproximadamente 15,6 millones de personas vulnerables, agrupadas en unos 5,3 millones de hogares, que viven en una especie de limbo económico: ya no son pobres, pero tampoco alcanzan a consolidarse como clase media. Según la definición del Dane, son hogares que logran cubrir una canasta básica esencial, pero que todavía tienen más de un 10% de probabilidad de volver a caer en la pobreza. Cualquier golpe fuerte en alimentos, transporte, arriendos o servicios públicos puede desbalancear nuevamente sus finanzas.
Alimentos y salario: los principales impulsores
En abril, la división de alimentos y bebidas no alcohólicas subió 1,51% mensual, el mayor incremento entre todos los grupos del IPC. Frutas frescas, papa, carne de res y otros perecederos lideraron las alzas, afectados por lluvias, problemas logísticos y mayores costos de producción.
Mariana Quinche, economista de BBVA Research para Colombia, explicó que la aceleración inflacionaria estuvo impulsada principalmente por la canasta de alimentos, cuya inflación anual alcanzó 6,71% al cierre de abril. “Hacia adelante, esperamos que la inflación continúe aumentando durante el resto del año hasta alcanzar niveles cercanos a 6,5%”, advirtió la analista, mencionando choques climáticos, bloqueos viales, efectos del salario mínimo y tensiones internacionales como factores de presión.
Más que comida: servicios cotidianos también suben
El problema no es solo la comida. Los servicios cotidianos —gastos imposibles de aplazar o recortar— también siguen encareciéndose. Arriendos, administración, restaurantes, transporte y servicios domésticos continúan subiendo por efecto de la indexación, es decir, porque buena parte de la economía sigue ajustando precios tomando como referencia la inflación pasada y el fuerte aumento del salario mínimo.
El Dane reportó que el arriendo efectivo registró una variación mensual de 2,03% en el acumulado hasta abril, y el arriendo imputado —que refleja el costo de habitar vivienda propia— subió 1,95%. Además, los servicios relacionados con copropiedades y administración aumentaron 9,55% en el mismo periodo.
Para millones de hogares vulnerables, que destinan una parte alta de sus ingresos a vivienda y servicios básicos, estos aumentos absorben buena parte del presupuesto mensual.
Otros gastos que golpean el bolsillo
La entidad también reportó alzas en comidas en establecimientos de servicio a la mesa (5,95% en lo corrido del año), transporte urbano (10,29%), gas (4,36%) y recolección de basuras (14,76%), gastos que golpean directamente la vida cotidiana de quienes tienen menor capacidad de ahorro. Los servicios domésticos también comenzaron a reflejar el impacto del fuerte incremento del salario mínimo (12,32%). Bancolombia advirtió que las presiones inflacionarias siguen siendo amplias y persistentes.
Detrás de estas alzas aparece uno de los fenómenos que más inquieta al mercado: la indexación del salario mínimo. Los analistas creen que el golpe sobre los hogares vulnerables podría prolongarse durante buena parte del año, incluso si algunos alimentos comienzan a moderarse más adelante.
“El repunte de la inflación confirma lo desafiante que será lograr una convergencia más rápida hacia la meta”, señaló Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercado de Bancolombia, quien prevé una inflación cercana a 6,4% al cierre del año.
El impacto se siente especialmente entre los vulnerables porque la mayor parte de sus ingresos se destina a cubrir necesidades básicas. Cuando suben la comida, la gasolina o los servicios públicos, tienen menos capacidad de absorber esos aumentos o de recortar otros gastos.
Perspectivas: presiones continúan
Los analistas creen que la presión sobre el bolsillo de los hogares vulnerables todavía no termina. Acciones & Valores advierte que la inflación sigue mostrando “persistencia” en componentes básicos como servicios, vivienda y transporte, impulsados por la indexación y por mayores costos operativos.
Itaú va incluso más lejos y alerta que los riesgos inflacionarios siguen “sesgados al alza” por el aumento en precios de energía, combustibles y por la posibilidad de un fenómeno de El Niño más fuerte en el segundo semestre. La entidad ya elevó su proyección de inflación para 2026 hasta 7% y anticipa tasas de interés más altas durante más tiempo.
Gasolina aviva los precios
Los combustibles volvieron a meter presión sobre el costo de vida. El incremento en la gasolina y el gas elevó los costos de transporte y distribución, afectando indirectamente el precio de muchos productos. AFP Protección alertó que el deterioro inflacionario fue más fuerte de lo esperado y que el proceso de reducción de precios se está complicando. “El comportamiento de abril confirma que el proceso desinflacionario enfrenta obstáculos relevantes”, indicó la entidad.
A esto se suman nuevas amenazas. Las tensiones en Medio Oriente han elevado los precios internacionales de fertilizantes y cereales, mientras que el riesgo de un fenómeno de El Niño fuerte podría volver a presionar alimentos y energía durante la segunda mitad del año.
Diego Faccini, analista de Grupo Davivienda, explicó que los arriendos seguirán sintiendo el efecto de la indexación a la inflación pasada, mientras que alimentos y transporte volverán a recibir presión por el nuevo incremento en combustibles. “Esperamos presiones alcistas principalmente en alojamiento y servicios públicos por la continuación del proceso de indexación de los arriendos”, insistió Faccini.
Por eso, aunque la inflación afecta a todos los hogares, los analistas coinciden en que el golpe seguirá siendo más duro para quienes viven más cerca de la línea de pobreza y tienen menos margen para resistir otra escalada en el costo de vida.



