¿Se puede lavar la lana en lavadora? Descubra el método correcto para mantenerla intacta
Con el regreso de las bajas temperaturas, los jerséis y prendas de lana vuelven a ser indispensables en los armarios. Aunque esta tela es reconocida por su calidez y suavidad, requiere cuidados específicos durante el lavado para evitar que encoja o se deforme irreversiblemente.
La sensibilidad de la lana al calor y al agua
La lana es una fibra natural extremadamente sensible tanto al calor como al agua. Esta característica hace que, si no se siguen los procedimientos adecuados, las prendas puedan encogerse, perder su forma original o dañar sus fibras. Revisar la etiqueta de la prenda es el primer paso fundamental, ya que indica si el lavado debe ser manual o si admite el uso de lavadora.
Lavar lana en lavadora: paso a paso
Si la etiqueta autoriza el lavado a máquina, es crucial seguir estas recomendaciones:
- Detergente especializado: Evite los detergentes convencionales y suavizantes comunes. Opte por productos diseñados específicamente para lana o de pH neutro, como recomienda el equipo de la marca alemana Jack Wolfskin.
- Protección adicional: Si la prenda tiene cremalleras, botones u otros elementos duros, colóquela dentro de una bolsa para lavadora para minimizar el roce y proteger las fibras delicadas.
- Capacidad de carga: No llene la lavadora más allá de la mitad de su capacidad para permitir un lavado suave y uniforme.
- Programa y temperatura: Seleccione el programa para telas delicadas o, si está disponible, el específico para lana. La temperatura del agua no debe superar los 30 grados centígrados y el centrifugado debe configurarse en modo suave.
Lavado manual de prendas de lana
Para aquellas prendas que solo permiten lavado a mano, el proceso requiere paciencia y delicadeza:
- Llene un recipiente grande con agua fría o tibia, manteniendo la temperatura máxima en 30°C.
- Añada un detergente delicado y sumerja completamente la prenda.
- Deje reposar entre 10 y 15 minutos sin frotar, para evitar enredar las fibras.
- Presione suavemente para eliminar el exceso de agua y enjuague con agua limpia, repitiendo si es necesario.
El secado: etapa crítica para evitar deformaciones
El secado de la lana es igualmente importante que el lavado. Una técnica efectiva consiste en colocar la prenda húmeda sobre una toalla grande, enrollarla y presionar suavemente para que la toalla absorba la humedad. Posteriormente, seque la prenda en posición horizontal sobre una superficie plana, lejos de luz solar directa y fuentes de calor. El lugar ideal debe tener ventilación adecuada y temperatura ambiente para un secado completo y seguro.
Siguiendo estos consejos expertos, sus prendas de lana mantendrán su textura, forma y durabilidad por mucho más tiempo, incluso después de múltiples lavados.



