Deudores en Colombia: claves para negociar con casas de cobranza y evitar abusos
Negociación con casas de cobranza: claves para deudores en Colombia

Deudores en Colombia enfrentan realidad compleja con casas de cobranza

En Colombia, miles de personas enfrentan situaciones de endeudamiento con diversas entidades financieras, desde bancos tradicionales hasta cooperativas y compañías de financiamiento especializado. Estas obligaciones económicas, que pueden incluir créditos de libre inversión, tarjetas de crédito y otros productos financieros, representan un desafío constante para los ciudadanos.

El temor real: cuando las deudas llegan a casas de cobranza

Para muchos colombianos con cuentas pendientes, el mayor miedo no se limita al reporte negativo en centrales de riesgo o las llamadas persistentes de cobro. La verdadera preocupación surge cuando esas obligaciones financieras terminan en manos de empresas especializadas en cobranza.

Estas firmas adquieren carteras vencidas de las entidades financieras originales, generalmente pagando un valor inferior al total adeudado, y posteriormente asumen el derecho legal de cobro frente al deudor. Este proceso marca un punto crítico en la relación entre acreedor y deudor.

Mito versus realidad en las negociaciones

Existe una percepción generalizada entre los deudores colombianos de que siempre habrá espacio para obtener rebajas significativas en intereses o capital cuando se negocia con casas de cobranza. De hecho, una práctica común entre quienes tienen mora es intentar pactar descuentos que les permitan realizar pagos menores a los inicialmente adeudados.

Sin embargo, la realidad es diferente: en Colombia no existe ninguna norma legal que obligue a las casas de cobranza a refinanciar, reducir o reestructurar una deuda bajo las condiciones propuestas por el deudor. Aunque dentro de los procesos de insolvencia existe una etapa de negociación formal, estas empresas no están forzadas a aceptar acuerdos que no se ajusten a sus propios criterios internos.

Factores que influyen en la negociación

Según expertos en derecho financiero, el margen de maniobra en estas negociaciones no depende exclusivamente de la voluntad del deudor. Las eventuales rebajas responden, en buena medida, a decisiones internas de la firma que adquirió la cartera y al precio específico al que compró esa obligación.

La abogada Jessi Santodomingo explica que factores como el salario del deudor y los bienes que posea pueden influir significativamente en cómo la empresa evalúa la posibilidad de negociar. "El porcentaje de descuento no lo fija el deudor, sino la entidad que ahora ostenta el derecho de cobro, la cual define internamente los márgenes según sus propios criterios financieros", precisa la experta.

Estrategias recomendadas para deudores

Santodomingo sugiere que una alternativa viable para algunos deudores es contar con capacidad de ahorro y esperar a que, con el paso del tiempo, la casa de cobranza ofrezca un mejor descuento. Esta estrategia, sin embargo, no siempre resulta efectiva para todos los ciudadanos, especialmente aquellos con mayores recursos económicos visibles.

La experta enfatiza un punto crucial: en caso de llegar a un acuerdo, es fundamental que todas las condiciones entre las partes queden por escrito y debidamente soportadas con documentación formal. No es suficiente con una conversación telefónica o una promesa verbal, ya que estos acuerdos informales pueden llevar a abusos o incumplimientos posteriores.

Recomendaciones clave para enfrentar procesos de cobranza

  • Comprender que las casas de cobranza no están obligadas legalmente a aceptar propuestas de refinanciación
  • Evaluar la propia situación económica real antes de iniciar negociaciones
  • Solicitar siempre que los acuerdos queden documentados por escrito
  • Consultar con profesionales en derecho financiero cuando sea necesario
  • Mantener registros de todas las comunicaciones con las empresas cobradoras

Esta situación revela la necesidad de mayor claridad y protección para los deudores colombianos dentro de los procesos de cobranza, especialmente considerando las diversas realidades económicas que enfrentan los ciudadanos en todo el territorio nacional.