San Valentín en EE.UU. se transforma: amor propio y familia lideran gasto récord
San Valentín en EE.UU. cambia: amor propio y familia impulsan gasto

San Valentín en Estados Unidos evoluciona: del amor romántico al gasto inclusivo

Mientras los adornos navideños se retiran, los escaparates de Nueva York ya brillan con corazones y tonos rosados, anunciando la llegada de San Valentín. Sin embargo, esta festividad tradicional ha experimentado una transformación profunda: ya no se centra exclusivamente en las parejas, sino que abraza el amor propio, la familia, los amigos e incluso las mascotas. Según datos recientes, más de la mitad de los estadounidenses planea participar en esta celebración, impulsando un gasto sin precedentes.

Un cambio de paradigma en la celebración del amor

La encuesta de la Federación Nacional de Minoristas (NRF) revela que el 55% de los estadounidenses comprará regalos para San Valentín, manteniendo una participación estable pero con un giro significativo en los destinatarios. Un 58% optará por regalos para hijos, padres u otros familiares, un 33% para amigos y un 35% para mascotas, cifras que muestran una tendencia al alza año tras año. Este fenómeno refleja una ampliación del significado de la festividad, alejándose del enfoque romántico tradicional.

Ike Silver, experto en conducta del consumo de la Universidad del Sur de California, explica a EFE: "Esto refleja cambios en la comercialización de San Valentín. Antes se posicionaba como una celebración del amor romántico, pero ese enfoque excluía a muchos. Al ampliar su significado, se atrae a un segmento más amplio de consumidores". Aunque algunas perspectivas feministas o anticapitalistas interpretan esto como una resistencia a la mercantilización del amor, Silver atribuye el cambio a estrategias empresariales que buscan maximizar la participación y el gasto.

Gasto récord y nuevas tendencias generacionales

Pese a la evolución en la concepción de la fiesta, se espera que el gasto de los consumidores alcance un récord de 29.100 millones de dólares, superando en 1.600 millones la cifra del año anterior. Bettina Cornwell, profesora de marketing de la Universidad de Oregón, destaca que estos cambios promueven una mayor inclusividad, ampliando el enfoque más allá del amor romántico.

Una tendencia que ha ganado fuerza es la de los autorregalos, especialmente entre la Generación Z. Según un sondeo de CivicScience, el 35% de los estadounidenses se comprará un regalo a sí mismo, porcentaje que se eleva al 65% entre jóvenes de 18 a 29 años. Cornwell señala que esto se entiende como un gesto de amabilidad hacia uno mismo, no como un capricho. Silver añade: "Los jóvenes tienen menos compromisos románticos; para ellos, San Valentín puede relacionarse más con el amor propio o el cuidado personal".

La reinvención comercial de San Valentín

Lejos de amenazar su existencia, estos cambios parecen asegurar la continuidad de San Valentín, adaptándose a diversas formas de celebrar el amor mientras se mantiene el impulso económico. Cornwell afirma: "El Día de San Valentín ha evolucionado hasta convertirse en una celebración comercial". Desde peluches y cartas escritas a mano hasta regalos tecnológicos, la festividad ofrece opciones para todos, garantizando que, de una manera u otra, el gasto fluya.

En resumen, San Valentín en Estados Unidos ha dejado de ser una celebración exclusiva para parejas, transformándose en un evento inclusivo que abarca múltiples expresiones de afecto. Con la Generación Z a la cabeza, esta evolución no solo redefine el amor, sino que también impulsa la economía a niveles históricos, demostrando que la festividad sigue viva y en constante reinvención.