Ventas de televisores se disparan por el Mundial 2026, pero financiación limita acceso en Colombia
A tres meses del inicio de la Copa Mundial de Fútbol 2026, el comercio colombiano ya anticipa un repunte significativo en la venta de televisores y tecnología, impulsado por la expectativa de los partidos. Sin embargo, este impulso se enfrenta a una limitante clara desde la capacidad de pago de los hogares, donde cerca de la mitad de la población no cuenta con mecanismos efectivos para financiar estas compras.
Impulso mundialista en el consumo tecnológico
Según estimaciones de Fenalco, las ventas de televisores pueden crecer entre 30% y 50% durante las jornadas de partido. Este fenómeno no es nuevo en el país, ya que en cada ciclo mundialista se registran picos relevantes en la compra de estos equipos:
- Para Rusia 2018 se vendieron cerca de 2,1 millones de unidades
- En Qatar 2022 se alcanzaron 1,49 millones a septiembre, con un crecimiento del 29,4% frente al mismo periodo del año anterior
Esta tendencia se refuerza con datos recientes de la Encuesta Mensual de Comercio del Dane, que muestra cómo al cierre de las eliminatorias en septiembre de 2025, las ventas de televisores y equipos de sonido crecieron 22% en los últimos doce meses, superando ampliamente el promedio general del comercio minorista que se ubicó en 8,4%.
Barreras estructurales en el acceso al crédito
El impulso en el consumo se encuentra hoy con un contexto económico más retador, donde el comercio minorista muestra señales de desaceleración y los hogares han adoptado una postura más cautelosa frente al gasto. Este entorno reduce la capacidad de respuesta de los consumidores, incluso en temporadas tradicionalmente dinámicas como la mundialista.
La tensión de fondo radica en que el interés por comprar existe, pero no siempre hay cómo pagarlo. El Reporte de Inclusión Financiera 2024 señala que solo el 35,5% de la población adulta accede a crédito formal, y aunque al incluir fuentes no financieras la cifra llega a 50,5%, eso implica que cerca de la mitad del país sigue sin mecanismos efectivos para financiar compras de mayor valor.
Cambio en las preferencias del consumidor
Esta limitación se vuelve más evidente cuando se analiza el tipo de productos que hoy demanda el mercado. El interés se ha desplazado hacia televisores de mayor tamaño y tecnología, con pantallas entre 50 y 65 pulgadas y precios que oscilan entre $1 millón y $6 millones. Este cambio eleva el ticket promedio y hace que el acceso dependa cada vez más de esquemas de financiación.
La propia dinámica del crédito tampoco juega a favor. La Bitácora Económica de Fenalco evidencia una reducción en el crecimiento del uso de tarjetas de crédito, mientras que la cartera como porcentaje del PIB ha retrocedido a niveles de hace una década. Este comportamiento refleja un entorno más restrictivo para el acceso a financiación y limita el potencial de expansión del consumo.
Alternativas de financiación emergentes
Ante este panorama, los modelos de financiación en punto de venta han comenzado a ganar terreno. Según la Superintendencia Financiera, la modalidad "compra ahora, paga después" es utilizada mayoritariamente por personas entre 18 y 35 años, que representan más del 70% de este mercado, convirtiéndose en una alternativa frente a las restricciones del crédito tradicional.
El impacto de estos mecanismos se refleja en el comportamiento del comercio, donde Fenalco ha documentado que este tipo de herramientas puede generar incrementos de hasta 30% en las ventas de más de 2.500 establecimientos, especialmente en categorías de alto valor como tecnología y electrodomésticos.
Perspectiva del sector empresarial
Desde el sector empresarial, la lectura apunta en la misma dirección. "En temporadas como el Mundial se hace más evidente el rol de la financiación, especialmente si se tiene en cuenta que el valor de un televisor de gama media alta puede representar entre uno y seis salarios mínimos diarios de un hogar promedio", explicó Daniel Garzón, CEO de Creditop.
En el retail, las estrategias también se están ajustando. Cadenas como Olímpica han optado por impulsar campañas con financiación directa, incluyendo ofertas de miles de televisores con opciones de pago a cuotas, bajo la premisa de que el factor económico no sea una barrera para el acceso de los consumidores en esta temporada de alta demanda.
Reflexión final sobre el consumo
En ese contexto, el Mundial de 2026 se perfila no solo como un motor de ventas para el comercio, sino como un reflejo de las condiciones económicas de los hogares colombianos. La demanda por tecnología sigue creciendo, pero su materialización depende cada vez más del acceso a crédito y de la capacidad de los consumidores para gestionar su flujo de ingresos en un entorno de mayor cautela económica.
El mercado enfrenta barreras estructurales que afectan el acceso a compras de estos equipos, y mientras las ventas se preparan para un nuevo repunte mundialista, la realidad financiera de muchos hogares colombianos plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de este modelo de consumo impulsado por eventos deportivos de gran magnitud.



