Durante su intervención en el Congreso de Asofondos en Cartagena, el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, realizó un detallado diagnóstico de la política monetaria colombiana. Esto ocurre en un contexto de tensión entre el Gobierno de Gustavo Petro y el banco central, tras el aumento de 100 puntos básicos en la tasa de interés, que la situó en 11,25% en abril.
Contexto de la decisión monetaria
Villar recordó que la inflación había caído del 13,4% en el primer trimestre de 2023 al 5,2% a finales de 2024, lo que generó expectativas de que la meta del 3% se alcanzaría en 2025. Sin embargo, la tendencia se revirtió: la inflación dejó de descender y las expectativas para 2026 se deterioraron significativamente.
“Me habría encantado poder bajar las tasas de interés en 2025”, señaló Villar, pero el cambio de escenario obligó al Emisor a ajustar su postura. El funcionario desmintió la idea de que alcanzar la meta de inflación implique una contracción económica, recordando que en la última década se logró estabilidad de precios con crecimiento.
Factores que impulsaron la inflación
Uno de los factores clave fue el deterioro fiscal: el déficit primario pasó de una meta cercana al 0,3% del PIB a alrededor del 3,5% en 2025. “Este aumento del déficit impulsó fuertemente la demanda interna, principalmente a través del consumo y del gasto público”, explicó Villar. La demanda creció entre 4% y 5% real anual entre mediados de 2024 y el tercer trimestre de 2025, generando un exceso frente a la capacidad productiva.
Además, el aumento del salario mínimo para 2026 agravó las expectativas inflacionarias. “Las expectativas de los analistas a un año pasaron de cerca del 4,7% a aproximadamente 6,7%–6,8%”, indicó. Incluso los mercados financieros reflejan expectativas superiores al 7% a un año, lo cual es altamente preocupante.
Respuesta del Banco de la República
Ante este panorama, el banco central se vio obligado a ajustar su política. “No pudimos continuar con la reducción de tasas de interés en 2025, salvo una disminución puntual en abril”, explicó Villar. En enero de 2026, la junta directiva inició un proceso de ajuste que se ratificó en marzo, cuando la inflación básica pasó de cerca del 4,8% al 5,8%.
El objetivo de estas medidas es preservar la credibilidad de la política monetaria y contener las presiones inflacionarias. Villar también advirtió sobre el aumento de la prima de riesgo de Colombia frente a otros países de la región, lo que ha elevado los costos de financiamiento. El mayor uso de deuda de corto plazo incrementa la vulnerabilidad fiscal.
Señales mixtas en la economía
En cuanto a la actividad económica, Villar reconoció avances: “El crecimiento ha sido positivo, el empleo ha aumentado y la pobreza ha venido disminuyendo”. Sin embargo, planteó dudas sobre la sostenibilidad de este crecimiento. En el frente externo, el aumento de la demanda ha generado un mayor déficit comercial, aunque el país cuenta con reservas internacionales cercanas a los 67.000 millones de dólares.
Finalmente, el gerente destacó que el Banco de la República obtuvo en 2025 las utilidades más altas de su historia, por cerca de 13,8 billones de pesos. “Paradójicamente, le dio más utilidades al Gobierno el Banco de la República que Ecopetrol”, concluyó.



