Deuda pública colombiana alcanza niveles históricos y presiona las finanzas del país
Un informe reciente de la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF) ha encendido las alarmas al advertir que la deuda pública de Colombia alcanzó en 2025 uno de los niveles más elevados de las últimas décadas. Simultáneamente, el costo de financiar esta deuda en los mercados se ha disparado, reflejando la creciente preocupación de los inversionistas sobre la salud fiscal de la nación.
Las cifras alarmantes de la deuda
Según el análisis, la deuda bruta del Gobierno Nacional Central (GNC) ascendió a COP 1.194 billones en 2025, lo que equivale al 64,4% del Producto Interno Bruto (PIB). Este nivel no se observaba desde finales de los años noventa, con la excepción del pico registrado durante la pandemia de COVID-19. "La deuda bruta del GNC alcanzó en 2025 uno de los niveles más altos desde 1999", destaca el documento.
Desglosando esta cifra, la deuda interna, contraída en el mercado local, representó el 45,3% del PIB, el nivel más alto en 26 años. Por su parte, la deuda externa alcanzó el 19,1% del PIB. Al descontar los activos financieros del Estado, la deuda neta se situó en el 58,5% del PIB, un resultado ligeramente mejor que la proyección gubernamental del 61,3% en el Marco Fiscal de Mediano Plazo. Sin embargo, este nivel sigue siendo elevado, comparable solo con los registros de la pandemia y el cierre de 2024.
El problema subyacente: gasto superior a los ingresos
La razón fundamental de este endeudamiento es clara: el Gobierno gasta más de lo que recauda. Este desequilibrio se manifiesta en la caja disponible de la Tesorería, que ha alcanzado mínimos históricos. "El elevado nivel de endeudamiento actual refleja un desequilibrio persistente entre los ingresos y los gastos del Gobierno", explica el informe sin rodeos.
En 2026, los recursos disponibles en la caja de la Nación rondan los COP 6,6 billones, cerca de un 68% por debajo del promedio histórico. Diariamente, el Estado requiere en promedio COP 1,4 billones para cubrir gastos de funcionamiento, transferencias y servicio de la deuda. Con la caja actual, estos recursos solo alcanzarían para menos de cinco días de pagos, subraya ANIF.
Impacto en los mercados y percepción de riesgo
En un contexto de liquidez limitada, el Gobierno se ve obligado a buscar financiamiento con mayor frecuencia, lo que ha llevado al mercado a exigir mayores rentabilidades. Esto se refleja en los bonos del Gobierno (TES), que hoy se negocian cerca del 14%, niveles similares a los de 2021, pero con una diferencia clave: mientras en 2021 las tasas subían por medidas contra la inflación, hoy responden a tensiones fiscales.
Desde marzo de 2025, los bonos gubernamentales se han desvalorizado entre 200 y 400 puntos básicos, con rendimientos que oscilan entre el 11,95% y el 14,12%. La curva de rendimientos incluso se ha invertido, un fenómeno poco común, con tasas más altas concentradas en vencimientos entre 2029 y 2035, periodo de mayores obligaciones estatales.
Colombia registra actualmente el mayor indicador de riesgo soberano entre economías comparables de la región, como México, Brasil, Perú y Chile. El seguro contra impago (CDS) a cinco años se ubica alrededor de 225 puntos básicos, cerca de 92 puntos por encima de países con calificaciones crediticias similares.
Atractivo paradójico y desafíos futuros
Paradójicamente, el aumento en las tasas ha mantenido el interés de inversionistas extranjeros. En febrero de 2026, fondos internacionales compraron COP 8,8 billones en deuda pública, uno de los registros más altos en años, y poseen cerca del 23% del mercado de TES. En 2025, las entradas netas de inversión extranjera de portafolio alcanzaron USD 13.922 millones, el nivel más alto desde 2014.
Sin embargo, ANIF advierte que buena parte de estos recursos son "capitales golondrina", que entran atraídos por las altas tasas pero pueden salir rápidamente ante cambios en el entorno económico. El reto será establecer un plan fiscal estructural que ancle la confianza inversionista, concluye el informe.
El Gobierno espera mejorar el balance fiscal en 2026, reduciendo el déficit primario desde -3,5% del PIB en 2025 a -2,1%. No obstante, el análisis señala dudas sobre este escenario, ya que no se han detallado medidas concretas para ajustar el gasto, dejando incertidumbre sobre la sostenibilidad financiera a largo plazo.



