Banco de la República explica diferencias clave en capacidad de endeudamiento entre Colombia y economías desarrolladas
En medio del actual debate sobre la situación fiscal colombiana, una pregunta recurrente entre ciudadanos y analistas económicos es por qué países como Japón o Estados Unidos pueden mantener niveles de endeudamiento significativamente más altos que Colombia sin generar las mismas alarmas en los mercados internacionales. El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, abordó este interrogante durante una reciente charla con Portafolio, proporcionando clarificaciones técnicas sobre las limitaciones estructurales de la economía colombiana.
Credibilidad financiera: el factor determinante
Villar explicó que el verdadero límite del endeudamiento no depende exclusivamente del tamaño de la deuda en relación con el Producto Interno Bruto (PIB), sino fundamentalmente de la credibilidad financiera y la capacidad de financiamiento de cada nación. Mientras Japón mantiene una deuda cercana al 200% de su PIB y Estados Unidos presenta niveles elevados similares, ambas economías conservan "una credibilidad y una capacidad de pago de la cual nadie duda a pesar de su enorme deuda", según las palabras del gerente.
Esta confianza internacional permite a estas potencias económicas financiarse a costos considerablemente más bajos que países emergentes como Colombia. Villar enfatizó que el acceso a tasas de interés reducidas es determinante para sostener niveles elevados de endeudamiento sin generar tensiones macroeconómicas significativas.
Contraste con la realidad colombiana
El contraste con Colombia, según el análisis de Villar, radica en la evolución reciente de las finanzas públicas y en la percepción de riesgo por parte de los inversionistas internacionales. Históricamente, Colombia manejaba niveles de deuda cercanos al 40% del PIB, lo que ayudaba a conservar el preciado grado de inversión otorgado por las calificadoras de riesgo.
Sin embargo, el aumento del endeudamiento tras la pandemia de COVID-19 cambió drásticamente este panorama. Villar recordó que "cuando esa deuda se subió fuertemente con la pandemia y cuando se vio que no caía suficientemente rápido en 2021 o 2022, empezamos a ver que las calificadoras de riesgo nos bajaban del nivel de grado de inversión".
Consecuencias de la pérdida de confianza
Esta pérdida de confianza ha tenido consecuencias tangibles para las finanzas públicas colombianas. Colocar deuda en los mercados internacionales se ha vuelto más costoso, obligando al país a asumir mayores tasas de interés para captar recursos necesarios. Villar señaló que las recientes rebajas adicionales en la calificación crediticia han incrementado aún más el sobrecosto del endeudamiento soberano.
"El sobrecosto que tenemos que pagar por captar nueva deuda ha seguido aumentando", afirmó el gerente, reflejando cómo la percepción de sostenibilidad fiscal influye directamente en el costo del crédito que obtiene el Estado colombiano.
El déficit fiscal como motor del endeudamiento
Dentro de su análisis exhaustivo, Villar enfatizó que el principal motor del incremento de la deuda no ha sido la gestión financiera del portafolio de deuda, sino el tamaño persistente del déficit fiscal. Aunque el Gobierno ha realizado recompras de títulos aprovechando desvalorizaciones en el mercado, estas operaciones tienen efectos contables positivos pero no eliminan el problema estructural subyacente.
El gerente del Banco de la República advirtió sobre los riesgos de mantener déficits prolongados: "Un ajuste brusco de las finanzas públicas es algo que siempre se quisiera evitar", señaló al referirse a que los desequilibrios fiscales sostenidos pueden obligar eventualmente a correcciones severas y dolorosas para la economía nacional.
Diferenciación entre tasas de interés
Villar también aclaró un punto de confusión frecuente en el debate público: la diferencia entre las tasas de interés internas establecidas por política monetaria y las tasas a las que se financia el Gobierno. La tasa de política monetaria fijada por el Banco corresponde a operaciones de muy corto plazo, mientras que el Gobierno se financia mediante TES (Títulos de Tesorería) a plazos mucho más largos.
Los rendimientos de estos títulos incorporan el riesgo fiscal percibido y las expectativas de inflación, por lo que pueden aumentar incluso sin cambios en la política monetaria del Banco de la República. Esta distinción es crucial para comprender las dinámicas complejas del financiamiento estatal en el contexto actual de incertidumbre fiscal.
La exposición detallada de Leonardo Villar subraya que el límite prudencial de deuda no es un número universal aplicable a todas las economías, sino una función dinámica de la confianza que generan las políticas económicas y la solidez institucional de cada país.