La revaluación del peso colombiano, sin precedentes, es una noticia agridulce para la economía que debe obligar a repensar el aparato exportador y a entender las razones del dólar barato.
Efectos de la apreciación del peso
Los episodios de apreciación de una moneda tienen efectos mixtos sobre la economía. Por un lado, una moneda emergente revaluada frente al dólar es catastrófica para los sectores productivos enfocados en las exportaciones, como el café, las frutas y los minerales. Por otro lado, es una situación deseada por viajeros y compradores de productos y servicios importados.
El sobrecalentamiento de la economía de China, antes y después de la pandemia, trajo consigo abundancia de mercadería, electrodomésticos, vehículos y textiles baratos de ese país, que, aprovechando un dólar barato, han llenado los hogares de los países subdesarrollados.
Factores detrás de la revaluación
El peso colombiano ha experimentado una fuerte revaluación frente al dólar estadounidense como consecuencia de la alta inflación en la economía mundial, la tendencia al alza de las tasas de la Reserva Federal y el elevado precio del barril de petróleo, impactado por los conflictos en Ucrania e Irán. A esto se suma el triunfo, en primera vuelta, del candidato opositor al actual Gobierno Nacional, lo que ha llevado al dólar a menos de $3.500, un precio no visto desde los tiempos de la pandemia.
No todo el optimismo reflejado en la revaluación del peso es fruto de un eventual cambio en la administración central, sino de externalidades con eje en Estados Unidos que han influido en los cambios geopolíticos y económicos de los últimos tres años.
Impacto en sectores productivos
Un peso fuerte es agridulce para la economía colombiana, que aún soporta el ingreso de divisas en el sector petrolero, liderado por Ecopetrol, y el trabajo de medio millón de familias dedicadas al cultivo del café. Mientras los compradores en plataformas de mercaderías chinas viven su mejor momento, los cafeteros, bananeros y floricultores sufren por el bajo precio de sus productos en los mercados desarrollados, costos que no compensan los modelos de negocio en los diferentes departamentos colombianos, cargados de mano de obra cara, servicios públicos disparados y altos costos de transporte.
Con ojos de exportador, el panorama del peso colombiano no es tan halagüeño, pues son pocos ingresos para soportar costos fijos elevados y una inflación que no baja de 5%.
Consecuencias para la economía
Basados en el modelo económico colombiano, la apreciación del peso hace más daño que beneficio, pues producir localmente no es barato. Quienes aprovechan el dólar barato para importar maquinaria o comprar insumos ya lo hicieron, aprovechando los primeros brotes de una revaluación que ha estado presente en el mundo en los últimos meses. Que hoy el dólar esté en el mismo precio de entre 2020 y 2021 es una situación que puede empezar a preocupar a los hacedores de políticas económicas, dado que generar empleos formales con un peso revaluado y una alta inflación no son variables que beneficien el cierre de los negocios.
No se puede intervenir la actual situación; hay que dejar que la mano invisible mueva el mercado y que los ajustes vengan de las mismas externalidades que están llevando el dólar a la baja. Esta situación debe hacer pensar al próximo gobierno en un rediseño del modelo de exportación colombiano.



