Un resultado destacado de las elecciones presidenciales en Colombia es la ratificación, mediante el mandato popular, del estatus del Banco de la República que estableció la Constitución de 1991. Contar con un banco central de alto nivel técnico, independiente del gobierno de turno y comprometido con mantener una inflación baja y estable, constituye un activo valioso que ha beneficiado al país.
Un arreglo institucional clave
Este arreglo institucional, similar al de países desarrollados y miembros de la OCDE, implica la posibilidad de discrepancias sobre el manejo de la política monetaria. Los gobiernos suelen preferir una postura expansiva para estimular la economía, mientras que los bancos centrales, con un horizonte de largo plazo, pueden necesitar tasas restrictivas ante presiones inflacionarias. Estas diferencias pueden manejarse con buena voluntad, pero en Colombia no ha sido así.
Hostilidad del gobierno hacia el Banco
El gobierno ha adoptado una actitud crecientemente hostil hacia los miembros de la Junta Directiva del Banco de la República que no comparten las opiniones oficiales. El presidente Petro ha pasado de expresar inconformidad a denunciar al Banco como instrumento de la oligarquía y a agredir al gerente general. Incluso se atribuyeron las decisiones de la Junta a un deseo de obstruir la gestión gubernamental y se suspendió la asistencia del ministro de Hacienda a las reuniones.
En este contexto, la propuesta de convocar una asamblea constitucional para sustituir la Constitución de 1991 incluía eliminar la independencia del Banco de la República. Ese factor se volvió inseparable de la postura a favor o en contra del proyecto gubernamental.
Importancia actual de la independencia
En las condiciones actuales de pérdida del grado de inversión para la deuda soberana, alto riesgo país y falta de credibilidad fiscal, la independencia del banco central adquiere un protagonismo prioritario como garante de la estabilidad macroeconómica y política, como lo demuestra la experiencia del Perú.
El Banco de la República es el principal interlocutor del país con la comunidad financiera internacional y parte integral de la imagen externa de Colombia. A nivel interno, su rigor técnico y su objetivo de mantener una moneda sana le han ganado el apoyo de la tecnocracia, el sector empresarial, los medios de comunicación y amplios sectores de la opinión pública.



