El Gobierno Nacional habría logrado mantener el recaudo tributario en línea con las metas previstas para el primer semestre de 2026, pero al mismo tiempo aceleró la ejecución del gasto por encima de lo programado para ese periodo. Así lo advierte el más reciente Pulso Fiscal de Bancolombia, que estima que los ingresos por impuestos crecieron 9,1% frente al mismo semestre del año anterior, mientras la ejecución del Presupuesto superó en $26,7 billones el cronograma previsto para junio.
Recaudo de impuestos mantiene el ritmo esperado en 2026
El informe, elaborado con base en información transaccional del Grupo Cibest y modelos de estimación, calcula que el recaudo tributario alcanzó $23,3 billones durante junio, un incremento anual de 6,5%. Con ese resultado, el acumulado entre enero y junio llegó a $162,6 billones, cifra equivalente al 51,2% de la meta anual de $317,5 billones fijada por el Ministerio de Hacienda. Según Bancolombia, ese desempeño representa un cumplimiento del 100% frente al objetivo proyectado para el primer semestre.
El análisis atribuye el comportamiento positivo de los ingresos tributarios principalmente al mejor desempeño del IVA interno, el gravamen a los movimientos financieros (GMF) y los aranceles. Durante junio, el recaudo del IVA interno registró un crecimiento anual de 13,5%, el GMF aumentó 10,9% y aranceles avanzaron 7,6%, convirtiéndose en los principales impulsores del resultado mensual.
Diferencias entre fuentes de recaudo
No obstante, el documento también identifica diferencias importantes entre fuentes de recaudo. Mientras el IVA interno, el GMF y renta mantienen dinámica favorable en lo corrido del año, otros tributos muestran comportamiento más débil. Es el caso del impuesto a combustibles, patrimonio y IVA externo, cuyos ingresos siguen creciendo a menor ritmo o presentan caídas frente al año anterior.
En particular, el impuesto a gasolina y ACPM presenta el peor desempeño dentro del sistema tributario. De acuerdo con el tablero de seguimiento de Bancolombia, este concepto registra una variación anual de -59,6% en el acumulado de doce meses, muy por debajo del comportamiento observado en otros gravámenes.
Ejecución del Presupuesto supera la programación oficial
Además del comportamiento de los ingresos, el informe hace seguimiento a la ejecución del Presupuesto General de la Nación. Según las estimaciones de Bancolombia, durante junio el Gobierno comprometió recursos por $39,2 billones, cifra que representa un incremento de 9% frente a 2025. Ese resultado llevó la ejecución acumulada del año hasta $299 billones.
Con ese nivel de ejecución, el Gobierno habría comprometido el 53,8% del Presupuesto General de la Nación para 2026. El análisis señala que, para cumplir el cronograma oficial, al cierre de junio debía haberse ejecutado $272,3 billones. Sin embargo, las estimaciones muestran un nivel superior, lo que implica un sobrecumplimiento cercano a $26,7 billones frente a la programación del sexto mes del año.
El documento interpreta este resultado como una ejecución presupuestal más acelerada de lo previsto. Aunque no realiza una valoración sobre las implicaciones fiscales de ese comportamiento, sí concluye que la trayectoria del gasto avanza por encima del calendario establecido para la vigencia 2026.
Dos dinámicas distintas en las cuentas públicas
Con todo lo anterior, el Pulso Fiscal de Bancolombia muestra que las finanzas públicas atraviesan dos movimientos simultáneos. Por un lado, los ingresos tributarios mantienen una evolución consistente con las metas planteadas por el Gobierno para el primer semestre, respaldados por el buen comportamiento de impuestos como el IVA interno, el GMF y la renta. Por el otro, la ejecución del gasto avanza a un ritmo superior al previsto en el Presupuesto General de la Nación.
La entidad recuerda que sus indicadores corresponden a estimaciones construidas a partir del procesamiento y análisis de información transaccional del Grupo Cibest y no sustituyen cifras oficiales de recaudo tributario ni de ejecución presupuestal. No obstante, considera que estos modelos permiten capturar la dinámica reciente de dos variables fundamentales para seguir la evolución del déficit fiscal: los ingresos tributarios y la ejecución del gasto público.



