Acoso sexual en Colombia: cómo identificar conductas inapropiadas tras escándalo en Caracol Televisión
Cómo identificar acoso sexual tras escándalo en Caracol Televisión

El eco del escándalo: cómo las denuncias en Caracol Televisión han impulsado más voces contra el acoso sexual

Han transcurrido varios meses desde que estalló el escándalo por las denuncias de acoso sexual en Caracol Televisión, y sin embargo, continúan emergiendo nuevos casos no solo en ese medio de comunicación, sino también en numerosas empresas colombianas. Este fenómeno, que inició el 20 de marzo de 2026 cuando Caracol publicó un comunicado oficial exponiendo la situación, parece haber generado un efecto dominó positivo, donde cada vez más mujeres encuentran la valentía necesaria para alzar la voz y denunciar situaciones que antes permanecían ocultas.

Un hito histórico en la lucha contra el silencio

Esta polémica ha marcado un punto de inflexión en Colombia, porque aunque el acoso sexual ha existido históricamente en múltiples ámbitos, tradicionalmente muchas víctimas han optado por guardar silencio, ya sea por miedo a represalias, por temor a no ser creídas o simplemente por no tener claridad sobre si realmente estaban siendo objeto de estas conductas inapropiadas. Sin embargo, desde aquellos primeros días de marzo, todo indica que esta realidad podría estar comenzando a cambiar de manera significativa.

Para comprender mejor esta transformación social, resulta ilustrativo compartir una experiencia personal que refleja cómo muchas mujeres han vivido situaciones de acoso sin siquiera reconocerlo en su momento. Durante mi época universitaria, una amiga me pidió que apoyara a un profesor de su institución educativa en una sesión de fotos para sus clases de fotografía. La propuesta parecía sencilla: serviría como modelo para que él enseñara técnicas fotográficas a sus estudiantes.

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Acepté sin mayor reflexión, pues en ese entonces me interesaba el modelaje y siempre he disfrutado de las sesiones fotográficas. Sin embargo, lo que comenzó como una actividad profesional rápidamente se tornó incómodo. Durante una de las tomas, donde yo aparecía de espaldas con una blusa de mangas, el profesor me pidió que me las bajara para la fotografía. En ese instante no le encontré nada extraño, pero posteriormente comenzó a hacer comentarios como "qué sexy es tu espalda", que claramente me incomodaron. Incluso me extendió una invitación a su casa, la cual obviamente rechacé.

A pesar de la incomodidad, en ese momento preferí restarle importancia y no asumir una mala intención por parte del docente. Fue solo recientemente, cuando comencé a informarme más profundamente sobre el tema a raíz del caso de Caracol Televisión, que finalmente comprendí con claridad lo que realmente había ocurrido durante aquella sesión fotográfica.

La delgada línea entre halago y acoso: claves para identificar conductas inapropiadas

Muchas mujeres en Colombia son víctimas de acoso sexual sin siquiera reconocerlo como tal. Pero, ¿cómo identificar estas conductas? ¿Cómo saber cuándo se está siendo víctima cuando la situación no es evidentemente explícita? Para obtener respuestas profesionales y claras sobre este tema, consultamos a la neuropsicóloga y sexóloga clínica Leisa Puentes, quien nos proporcionó información valiosa para entender en qué momento exacto un halago deja de serlo y se convierte en acoso.

Puentes explica que el acoso sexual se presenta cuando una persona hace comentarios de carácter sexual sobre el cuerpo o la intimidad de otra sin que exista la confianza necesaria para ello ni el consentimiento explícito de quien los recibe. Según la especialista, un comentario o piropo no necesita tener una intención explícita de causar daño para ser considerado acoso. Puede que quien lo emite lo perciba como un chiste o algo completamente inofensivo; sin embargo, lo que realmente define esta conducta es el efecto que genera en la persona que lo recibe, no la intención original de quien lo dice.

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"Cuando a la víctima le causa un comentario, incomodidad, vergüenza, miedo o vulnerabilidad es ahí donde se convierte en un acoso", señaló la neuropsicóloga y sexóloga clínica. Puentes también aseguró que los comentarios sobre el cuerpo, incluso aquellos provenientes de desconocidos, se normalizan desde la infancia misma. Explica que muchas víctimas tardan años en identificar el acoso porque, desde que son niñas, los comentarios sobre su físico han sido normalizados como parte del entorno social cotidiano.

La normalización social como barrera para el reconocimiento

Los halagos constantes provenientes de distintas personas hacen que estas conductas se perciban como algo "normal", lo que dificulta enormemente reconocer cuándo se está cruzando un límite inapropiado. Según la experta, esta normalización social lleva a que las víctimas frecuentemente duden de su propia percepción y sensaciones. Comentarios incómodos pueden interpretarse erróneamente como simples halagos, contactos físicos inapropiados como accidentes fortuitos o miradas invasivas como conductas "naturales" dentro de la interacción humana.

Además, cuando una mujer intenta establecer límites claros, suele enfrentar reacciones defensivas o de invalidación que la hacen cuestionarse a sí misma, reforzando así la idea errónea de que su incomodidad no es válida ni justificada. La sexóloga clínica define el halago genuino como "muestras de alabanza o rendimiento con palabras que puedan resultar gratas". Sin embargo, enfatiza que el consentimiento explícito es la clave fundamental para diferenciar cuándo algo deja de ser un halago y se convierte en acoso.

Según explica Puentes, si una persona autoriza de manera clara, voluntaria y explícita que se le hagan comentarios de carácter íntimo o sexual, estos dejan de ser acoso, ya que existe un consentimiento informado. Pero, en ausencia de un "sí" claro y específico, cualquier comentario de este tipo debe entenderse automáticamente como inapropiado y potencialmente acosador.

Contexto y relaciones de poder: factores determinantes

La sexóloga clínica aclara que es crucial reconocer qué constituye un halago y qué representa acoso sexual. Según su explicación, la principal diferencia radica en el contexto específico y en cómo lo percibe la persona que lo recibe. El acoso suele presentarse con mayor frecuencia en entornos inadecuados, como espacios laborales o académicos, especialmente cuando existe una relación de poder asimétrica, por ejemplo, entre jefe y subordinada o entre profesor y alumna.

También ocurre en situaciones donde la otra persona siente que debe guardar respeto o teme consecuencias negativas si se queja. Estos factores crean un ambiente donde las víctimas pueden sentirse atrapadas y sin opciones para expresar su incomodidad.

Protocolos empresariales: una necesidad urgente

Frente a la pregunta sobre qué hacer si se está siendo víctima de acoso en el trabajo, la especialista señala que las empresas deben contar, de manera anticipada y preventiva, con protocolos claros, accesibles y confidenciales para atender denuncias de acoso sexual por parte de sus trabajadores. Además, el personal de recursos humanos debe recibir capacitación constante y actualizada sobre estos procedimientos, asegurando que sepan cómo manejar cada situación con sensibilidad y profesionalismo.

Puentes también recomienda implementar charlas periódicas y espacios de formación dirigidos tanto a hombres como a mujeres, en los que se expliquen detalladamente cuáles son las conductas de acoso, cómo identificarlas adecuadamente, cómo reaccionar ante ellas y cómo prevenirlas de manera efectiva. Así mismo, la sexóloga enfatiza que las organizaciones no deben premiar, tolerar ni ignorar este tipo de comportamientos bajo ninguna circunstancia.

El silencio de la víctima nunca puede interpretarse como consentimiento tácito. Por el contrario, debe quedar absolutamente claro que, en ausencia de una manifestación explícita de aceptación, cualquier comentario o conducta de carácter sexual constituye acoso. Por esta razón fundamental, el paso siempre debe ser denunciar, romper el silencio y buscar el apoyo necesario dentro de los canales establecidos.