La desigualdad financiera de género persiste en Colombia: avances insuficientes y brechas profundas
Desigualdad financiera de género en Colombia: brechas persistentes

La desigualdad de género en el sistema financiero colombiano: un obstáculo persistente

La desigualdad de género sigue siendo una realidad en todos los países del mundo, y Colombia no es la excepción. No se trata únicamente de salarios desiguales o del desempleo que afecta mayoritariamente a las mujeres. Tampoco es solo el hecho de que madres, hermanas o abuelas dediquen casi un tercio de sus vidas a cuidados no remunerados. Se trata de un sistema financiero que, a pesar de haber pavimentado algunos avances hacia la equidad, mantiene en desventaja a las mujeres, limitando sus posibilidades de salir de la pobreza y traducir progresos en bienestar real.

Avances insuficientes y brechas profundas

Expertos en economía señalan que, aunque las mujeres han subido varios peldaños hacia la igualdad financiera, aún queda toda una escalera por escalar para lograr una equidad genuina. Isabela Fernandes, gerente de Comunicaciones y Sostenibilidad del Banco Itaú, comenta: "Hemos avanzado en el acceso al sistema financiero, pero la igualdad real exige cerrar brechas mucho más profundas asociadas al uso del sistema y al acceso efectivo a oportunidades. La diferencia no está solo en quién tiene un producto financiero, sino en quién puede usar ese sistema para crecer o construir patrimonio".

Soraya Husain, directora de investigación de la Fundación WWB Colombia, destaca que, mientras décadas atrás el foco estaba en salarios desiguales y acceso al trabajo, hoy los debates deben centrarse en cómo traducir los avances en bienestar real para las mujeres. Esto implica pasar de las cifras macroeconómicas a la vida de madres cabeza de hogar, emprendedoras y jóvenes que inician su vida financiera.

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Datos que revelan disparidades persistentes

Según el último Reporte de Inclusión Financiera de 2024, existe una paridad parcial en acceso a productos financieros entre hombres (99,4%) y mujeres (92%). Sin embargo, tener un producto no garantiza autonomía. El mismo informe muestra que a las mujeres se les aprueban microcréditos un 17,8% menores que a los hombres, y pagan tasas de interés dos o tres veces más altas, a pesar de tener menores índices de morosidad.

Santiago Etchegoyen, cofundador de uFlow, una fintech colombiana, explica: "Rara vez es una política explícita. Se puede explicar con algoritmos que aún no entienden la realidad de la mujer, especialmente de quienes lideran la economía informal y asumen 2,5 veces más horas de cuidado no remunerado".

Impacto en la vida cotidiana de las colombianas

Héctor Nieto, director del programa de finanzas de la Universidad El Bosque, recalca que estas desigualdades causan daños individuales significativos. Por ejemplo, una emprendedora que depende de un crédito puede ver su negocio afectado por negativas o montos insuficientes, lo que limita su autonomía económica.

Otros indicadores preocupantes incluyen:

  • La maternidad como barrera: según el Consejo Privado de Competitividad, tener un hijo reduce a 50% las chances de ingresar al mundo formal, y el 80% de las mujeres con más de tres hijos menores de 14 años están en la informalidad.
  • Efectos en el ahorro y pensiones: la Universidad de Los Andes señala que, debido a salarios inequitativos, las mujeres ahorran menos, resultando en que solo tres de cada 10 reciban una pensión, con montos 30% menores.

Nieto agrega: "Esto condiciona cómo viven a lo largo de su juventud: se aplazan decisiones, se limitan posibilidades y se reducen opciones de adquirir vivienda, consolidar un negocio o invertir en educación".

El camino hacia una equidad real

La tarea ahora es que el sistema financiero materialice los avances en bienestar real para las mujeres, quienes representan más de la mitad de la población pero enfrentan barreras en empleo y formalidad. Husain asegura: "No es solo el sistema financiero, sino toda la estructura social la que ha ahondado las desigualdades. Las mujeres son el sostén de la economía, con tareas de cuidado que representan el 20% del PIB".

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Mientras no se logre una inclusión financiera de calidad, los pronósticos seguirán siendo negativos: pierden las mujeres, y pierde Colombia al dejar de lado a millones que podrían contribuir al desarrollo del país. La necesidad de cerrar brechas en montos, tipos de productos y capacidad de financiamiento es urgente para avanzar hacia una mayor equidad económica.