El impacto económico de las mujeres en Colombia: cifras y realidades
Colombia alberga aproximadamente 27,2 millones de mujeres, una cifra que posiciona al país entre los veinte de la región con mayor proporción de población femenina respecto al total de habitantes, según informes del Banco Mundial. Con una población nacional que supera los 53 millones de personas, esto significa que cinco de cada diez colombianos son mujeres, un dato que subraya su peso demográfico y económico.
Avances normativos y presencia en posiciones de liderazgo
En el ámbito legal, Colombia ha registrado progresos significativos. La Ley 1496 de 2011 garantiza la igualdad salarial entre hombres y mujeres que desempeñan las mismas funciones, con el objetivo explícito de erradicar la discriminación de género. Complementariamente, la sentencia T-014 de 2026 reforzó la protección laboral para mujeres embarazadas, asegurando su estabilidad en el empleo. Además, la Ley 1413 de 2010 incorporó el trabajo doméstico no remunerado al Sistema de Cuentas Nacionales, reconociendo su valor económico.
Las mujeres han incrementado su presencia en cargos directivos y de alta responsabilidad. Según el Cesa, la participación femenina en juntas directivas alcanzó un 25,6% en 2025. Ejemplos notables incluyen a Natalia Gutiérrez en el sector gremial, Laura Moisá como codirectora del Banco de la República, y María Lorena Gutiérrez, presidenta del Grupo Aval. En la academia, figuras como Marcela Meléndez, primera directora de Fedesarrollo, y Raquel Bernal, rectora de la Universidad de los Andes, destacan por su influencia.
Crecimiento en la ocupación laboral y desafíos persistentes
El número de mujeres ocupadas en Colombia aumentó a 7,8 millones el año pasado, registrando un crecimiento del 33% en los últimos cinco años. Sin embargo, este avance debe contextualizarse frente a desafíos estructurales. Juliana Morad, profesora de economía de la Universidad Javeriana, señala que la mayoría de las mujeres continúa realizando trabajo doméstico no remunerado, una carga que limita su participación plena en el mercado laboral.
Un estudio de Morad y Johanna Gómez reveló que en 2025, 3,7 millones de mujeres trabajaron como cuentapropistas, lo que equivale a casi cuatro de cada diez mujeres ocupadas. Este dato refleja una tendencia hacia la generación de ingresos fuera de los vínculos laborales tradicionales. Paralelamente, el empleo doméstico remunerado creció de 447.000 mujeres en 2020 a 651.000 en 2025, representando alrededor del 6,6% del total de ocupadas.
Brechas salariales y la carga del trabajo no remunerado
Persisten desigualdades significativas en los ingresos. Según el Observatorio de la Universidad del Rosario, entre profesionales con estudios universitarios, por cada $1 que gana un hombre, las mujeres ganan $0,82. Además, datos del Dane indican que las mujeres dedican el doble de tiempo al trabajo doméstico en comparación con los hombres. Esta situación explica que el 35% de las mujeres no ocupadas decidan no buscar empleo debido a responsabilidades familiares.
El trabajo no remunerado, que según el Dane aporta un 19,6% al PIB, plantea desafíos metodológicos para su contabilización completa. Laura Moisá, codirectora del Banco de la República, advierte que aún existen obstáculos para integrar este sector en las cuentas nacionales, a pesar de su impacto económico. Su incorporación permitiría una comprensión más precisa del comportamiento productivo del país.
Reflexiones finales sobre el camino por recorrer
Marcela Meléndez enfatiza la importancia de la participación femenina: "Somos la mitad de la población. Cuando no participamos en el mercado laboral, el país pierde talento y capacidad". Aunque Colombia ha avanzado en normatividad y visibilidad de las mujeres en posiciones de liderazgo, los retos estructurales—como la brecha salarial, la doble carga laboral y la subrepresentación en roles empresariales—requieren atención continua para lograr una integración económica plena y equitativa.



