Transformación salarial en Colombia ante incremento del 23% en salario mínimo
Durante la administración del presidente Gustavo Petro, los aumentos salariales decretados han sido significativos, destacándose el incremento del 23% para el presente año, cifra que supera en más de cuatro veces la inflación registrada al cierre de 2025 (5,10%). Esta política responde a una teoría económica que el gobierno está poniendo a prueba: trabajadores mejor remunerados dinamizan la economía mediante el aumento del poder adquisitivo, lo que genera mayor demanda, incentiva la producción empresarial y, consecuentemente, incrementa la demanda de empleo.
El debate sobre el círculo virtuoso
En el debate del incremento salarial de diciembre pasado, las centrales obreras emplearon este argumento, señalando que tras años de alzas considerables, el desempleo alcanzó mínimos históricos, la inflación se desaceleró y el Producto Interno Bruto mantuvo su crecimiento. Sin embargo, esta tesis requiere un análisis detallado, pues como advirtieron los empresarios, estos aumentos exigen mayores esfuerzos financieros en el tejido empresarial, lo que podría resultar en un repunte de la informalidad laboral o en recortes de personal.
Cambios en los salarios integrales
Recientemente, la Federación Colombiana de Gestión Humana (ACRIP) informó que más del 14% de las empresas han optado por cambiar los salarios integrales por salarios ordinarios, precisamente como consecuencia del incremento del salario mínimo. El salario integral, definido en el artículo 132 del Código Sustantivo del Trabajo, es aquel que acuerdan trabajador y empleador, caracterizándose por incluir, además del sueldo básico, el pago de prestaciones, recargos y otros beneficios, excluyendo las vacaciones.
Esta figura simplifica la nómina para cargos de alta remuneración, pero el código establece que no debe ser inferior a 13 salarios mínimos, donde el factor salarial (equivalente al 70%) debe ser de al menos 10 salarios mínimos, y el factor prestacional (30%) superior a 3 salarios mínimos. Así, para 2026, el salario integral mínimo asciende a COP 22.761.765, distribuidos en COP 17.509.050 para el componente salarial y COP 5.252.715 para el prestacional.
Estrategias empresariales frente a la alza salarial
El estudio de ACRIP, que consultó a más de 200 organizaciones de diversos tamaños y regiones del país, reveló que más de la mitad de las empresas aún no han decidido si mantener los salarios integrales o transformarlos. Para cargos de alta gerencia, el 26% de las empresas con esta política afirmaron que los pasarían a régimen nominal, mientras que el 18% los mantendría. En gerencia media, el 39% optaría por salario ordinario y solo el 7% los conservaría. Para gerencia general, el 25% de las organizaciones encuestadas planea mantener el régimen integral.
Esta transformación es solo una de las estrategias adoptadas por las empresas para enfrentar la considerable alza salarial. El estudio también mostró que:
- El 32% de las compañías han reducido gastos e implementado estrategias de austeridad.
- El 24% ha apostado por la automatización de procesos mediante inteligencia artificial, sustituyendo tareas humanas por máquinas.
Impacto en las finanzas empresariales
Juan Carlos Ramírez, presidente de ACRIP, explicó: "El incremento desmedido del salario mínimo decretado por el Gobierno ha impactado las finanzas de las empresas, llevándolas a crear estrategias para mitigar su impacto. Con este análisis evidenciamos que los esquemas salariales, la empleabilidad y, en algunos casos, el precio final para consumidores o usuarios, son los más afectados".
El estudio encontró que el 82,4% de las empresas incrementarán salarios en 2026, mientras que un 14,8% no está seguro y un 2,9% ya decidió no hacerlo. En cuanto a la temporalidad:
- El 47,1% realizó incrementos en enero.
- El 22,8% los realizará en febrero.
- El 15% en marzo.
- El 9,2% en abril.
Distribución de los incrementos por niveles organizacionales
Los mayores porcentajes de incremento se proyectan para el personal base, con un aumento promedio del 13,3%, más de cinco puntos porcentuales por encima de las proyecciones de diciembre de 2025. Le siguen:
- Personal técnico: 8,2%
- Profesionales: 6,9%
- Gerencia media: 6,4%
- Alta gerencia: 6,3%
Para estos niveles, las empresas proyectaban en diciembre de 2025 un incremento del 6%, evidenciando un ajuste significativo tras el decreto gubernamental. Esta situación refleja un escenario económico complejo donde las políticas salariales buscan equilibrar el bienestar laboral con la sostenibilidad empresarial.



