Gobierno español da luz verde a histórica subida del salario mínimo
El Gobierno de España ha aprobado oficialmente la octava subida del salario mínimo interprofesional (SMI) desde que Pedro Sánchez asumió la presidencia, estableciendo el nuevo monto en 1.221 euros mensuales (equivalente a US$1.448 millones) distribuidos en catorce pagas anuales. Este incremento del 3,1% para el año 2026 se aplicará con efectos retroactivos desde el 1 de enero, beneficiando directamente a aproximadamente 2,5 millones de trabajadores según datos del Ministerio de Trabajo.
Acto institucional con alta carga simbólica
La firma del acuerdo alcanzado entre el Ministerio de Trabajo y los sindicatos contó con una inusual presencia institucional que incluyó al presidente Pedro Sánchez, la vicepresidenta Yolanda Díaz, la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda María Jesús Montero, la ministra de Seguridad Social Elma Saiz, el ministro de Derechos Sociales Pablo Bustinduy, la presidenta del Congreso Francina Armengol y el delegado del Gobierno en Madrid Francisco Martín. Esta concentración de autoridades refleja la importancia política que el Ejecutivo otorga a esta medida.
El Gobierno ha aprovechado esta nueva subida, que acumula un impresionante 66% de incremento desde 2018, para reivindicar su política social orientada a "mejorar la vida de los trabajadores". Sánchez centró sus críticas en la ausencia de las organizaciones empresariales en el acuerdo, preguntándose retóricamente: "¿Dónde están los empresarios?" en referencia a las patronales CEOE y Cepyme, que no apoyan la medida alegando incrementos de costes laborales inasumibles para sectores como hostelería, comercio, agricultura y empleo del hogar.
Enfrentamiento con el sector empresarial
El presidente del Gobierno cuestionó duramente la postura de la patronal: "La pregunta podría ser dónde está la patronal cuando el Ibex alcanza máximos históricos, cuando la economía española crece al 2,8% muy por encima de la media europea, o cuando los beneficios empresariales baten récords año tras año". Sánchez subrayó que "los buenos números no caen del cielo" sino que son posibles gracias al trabajo diario de millones de personas.
Desde la patronal, la respuesta no se hizo esperar. Lorenzo Amor, vicepresidente de CEOE y presidente de ATA, recriminó: "Allí presentes los que representan a quienes cobran las nóminas, allí presentes los que representan a las entidades que cobrarán más impuestos y cotizaciones. Los ausentes, los que pagarán más a final de mes". Amor argumentó que la subida afectará negativamente a miles de autónomos y empleos en sectores vulnerables, citando datos como los 13.000 autónomos menos en comercio durante 2025 o los 19.000 empleos perdidos en el sector agrario.
Detalles técnicos y contexto europeo
La nueva retribución mantendrá importantes beneficios fiscales:
- Exención del pago del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF)
- Bonificación por parte de Hacienda
- Limitación de la absorción y compensación de la subida con pluses y complementos salariales
Los secretarios generales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, celebraron el acuerdo pero recordaron que el salario mínimo español sigue siendo de "mera subsistencia" e insuficiente para enfrentar gastos familiares esenciales como la vivienda. Álvarez destacó que España todavía está lejos de cumplir con la Carta Social Europea, que situaría el salario mínimo en 1.444 euros, y comparó la situación española con países como Francia (1.823 euros), Bélgica (2.112 euros) y Alemania (2.343 euros).
Yolanda Díaz, ministra de Trabajo, envió un mensaje directo a las empresas españolas para que aumenten los salarios mediante la negociación colectiva, señalando que existe "un diferencial negativo de 25 puntos con las medias salariales de Europa". La vicepresidenta instó a las patronales a actuar con mentalidad europea en materia salarial.
Sordo, por su parte, destacó que el incremento del 66% del SMI en los últimos años ha servido para desmentir el argumento de que subir el salario destruye empleo, además de contribuir a reducir la pobreza y la brecha salarial en un 20%, aunque reconoció que aún queda trabajo por hacer en materia de contratación a tiempo parcial y políticas de cuidados.



