Brecha persistente en el liderazgo corporativo latinoamericano
Un estudio exhaustivo realizado por Rankmi con el respaldo de BID Lab, el laboratorio de innovación del Banco Interamericano de Desarrollo, ha revelado datos alarmantes sobre la desigualdad de género en los cargos de liderazgo empresarial en América Latina. La investigación, que analizó información de más de 1,15 millones de trabajadores en empresas de diversos tamaños e industrias en México, Chile, Colombia y Perú, muestra que las mujeres enfrentan barreras significativas para ascender a posiciones directivas.
Datos concretos sobre la desigualdad
Los resultados del estudio son contundentes: la probabilidad de que una mujer ocupe un puesto de liderazgo en la región es de apenas 7,8%, mientras que para los hombres esta cifra alcanza el 9,7%. Aunque esta diferencia porcentual puede parecer modesta a primera vista, en términos relativos significa que las mujeres tienen 19% menos posibilidades de acceder a cargos directivos que sus colegas masculinos.
"Analizar estas dinámicas no es solo un ejercicio diagnóstico; es una herramienta estratégica para transformar la gestión del talento con base en evidencia", señaló Daniel Pérez-García, director de capital privado directo en BID Lab, destacando la importancia de estos hallazgos para las políticas empresariales.
Brecha que va más allá del acceso
La investigación descubrió que la desigualdad no se limita únicamente al acceso a posiciones de mando, sino que se extiende al alcance de influencia que ejercen las mujeres una vez que alcanzan estos cargos. Según los datos, un hombre en posición de liderazgo gestiona en promedio equipos de 54,8 personas, mientras que una mujer lidera estructuras de apenas 20,3 colaboradores.
"La brecha no es únicamente de acceso al liderazgo, sino de magnitud del mando", explicó María Jesús Lamarca, directora de marketing y Corporate Affairs de Rankmi. Esta diferencia significa que el alcance de influencia masculina es 2,7 veces mayor que el femenino, equivalente a un 170% más de capacidad de gestión.
Percepción versus capacidad real
Uno de los hallazgos más reveladores del estudio proviene del análisis de más de 455.000 evaluaciones laborales, que demostraron que hombres y mujeres reciben calificaciones prácticamente idénticas cuando son evaluados por sus superiores. Sin embargo, las diferencias aparecen en la autoevaluación: solo el 30,5% de las mujeres se ubica en el nivel de alto desempeño, mientras que en países como México ese porcentaje alcanza el 33,2% en los hombres.
"Nuestros datos muestran con claridad que el problema no es de capacidad, sino de percepción", afirmó Lamarca, quien señaló que muchas mujeres tienden a subestimarse con mayor frecuencia, lo que puede influir directamente en su disposición a postularse a puestos de mayor responsabilidad.
Variaciones regionales y satisfacción laboral
El estudio también identificó variaciones significativas entre países. En el caso de México, la brecha de género en el acceso a cargos de liderazgo alcanza el 7,5%, mostrando patrones diferenciados según el contexto nacional. Además, la investigación detectó que las mujeres reportan menor satisfacción con sus oportunidades de desarrollo profesional en comparación con sus colegas masculinos.
A nivel regional, la proporción de empleados que se declaran satisfechos o muy satisfechos con sus oportunidades de crecimiento es dos puntos porcentuales mayor entre los hombres, indicando una brecha adicional en el ámbito de la realización profesional.
Recomendaciones para el cambio
De acuerdo con las conclusiones del informe, ampliar el alcance del liderazgo femenino y fortalecer programas de mentoría y visibilidad dentro de las organizaciones puede contribuir significativamente a mejorar tanto la equidad como el clima laboral. Estas medidas estratégicas buscan no solo corregir las desigualdades actuales, sino también transformar las culturas organizacionales para que sean más inclusivas y meritocráticas.
El estudio del BID Lab y Rankmi representa una de las investigaciones más completas realizadas hasta la fecha sobre este tema en América Latina, proporcionando evidencia empírica sólida para guiar políticas corporativas y públicas orientadas a cerrar las brechas de género en el ámbito laboral.



