Argentina paralizada: huelga general causa pérdidas millonarias y caos en transporte
El jueves 19 de febrero de 2026, Argentina amaneció completamente paralizada. Una huelga general de 24 horas convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) detuvo el metro, los servicios de trenes y la mayoría de los autobuses en Buenos Aires y las principales ciudades del país. La medida de fuerza buscaba oponerse frontalmente a la reforma de modernización laboral impulsada por el gobierno del presidente Javier Milei, iniciativa que había sido aprobada por el Senado la semana anterior y que comenzaba a discutirse en la Cámara de Diputados.
Impacto económico devastador
Según cifras del Instituto de Economía de la Uade, el cese de actividades significó un impacto económico negativo de US$489 millones, equivalente al 20,3% de lo que se habría producido en un día normal y al 0,8% del PIB mensual de febrero. Los gremios destacaron un "enorme acatamiento, de más del 90% de las actividades" en todo el territorio nacional, lo que generó pérdidas cuantiosas para la economía argentina.
La Asociación Gremial de Trabajadores del Subte y Premetro, junto con la Confederación Argentina de los Trabajadores del Transporte, confirmaron la participación masiva de sindicatos aéreos, marítimos, portuarios, férreos y terrestres. Esta coordinación terminó por afectar todas las modalidades de transporte en el país, profundizando significativamente el cese de actividades productivas.
El informe económico estimó que, de haber operado con normalidad el sistema de transporte, el impacto económico se habría reducido a aproximadamente US$180 millones. Esta diferencia da cuenta del peso determinante que tuvo la paralización completa de la movilidad en el resultado final de pérdidas.
Caos en la industria aérea
La industria aérea fue una de las más afectadas por la huelga general. Durante toda la jornada, las principales aerolíneas que operan en Argentina no solo debieron reprogramar sus vuelos, sino que también ajustaron e incluso cancelaron completamente sus operaciones programadas.
En este contexto crítico, la aerolínea low cost argentina Flybondi informó la cancelación de 28 vuelos y la modificación de numerosos horarios. Además, la compañía trasladó temporalmente sus operaciones desde el Aeroparque Jorge Newbery hacia el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, donde esperaba realizar 72 vuelos y transportar más de 11.000 pasajeros durante la jornada afectada.
Por el lado de las aerolíneas chilenas, JetSmart anunció la cancelación total de sus vuelos domésticos e internacionales programados para ese día. Esta medida drástica afectó aproximadamente 96 vuelos y a más de 17.000 pasajeros que tenían reservas confirmadas.
Asimismo, dada la adhesión al paro de gremios vinculados a Intercargo -empresa clave en los servicios de rampa aeroportuarios-, Latam Airlines informó la reprogramación de fechas y horarios de todos sus vuelos con destino a Argentina. La aerolínea ofreció cambios sin costo adicional o la devolución completa del valor de los tickets a los pasajeros afectados por las cancelaciones.
Consecuencias para empresas y trabajadores
Aerolíneas Argentinas, la aerolínea de bandera, calculó pérdidas cercanas a US$3 millones debido a la huelga y anunció descuentos salariales al personal que adhirió activamente al paro. Esta medida generó controversia y debates sobre los derechos laborales en medio del conflicto.
Iván Carrino, economista e investigador asociado de Faro de la Universidad del Desarrollo (UDD), señaló que estas consecuencias significan un "golpe severo para la economía y también para las empresas, que en muchos casos tienen que pagarle extra a sus empleados para asegurar que puedan llegar a la oficina".
"Es un día donde las compañías aumentan significativamente sus costos operativos. Cuando el personal no llega a trabajar por estas circunstancias, se trata de una jornada especialmente costosa para la producción nacional", agregó el especialista, destacando el impacto acumulativo de la paralización.
La huelga general no solo demostró la capacidad de movilización de los sindicatos argentinos, sino que también reveló la vulnerabilidad del sistema productivo frente a paralizaciones coordinadas de esta magnitud. El debate sobre la reforma laboral continuará en el Congreso mientras las consecuencias económicas de esta jornada de protesta siguen siendo evaluadas por analistas y autoridades gubernamentales.



