La eterna polémica sobre las cifras de desempleo en Colombia
Lo peor que puede sucederle a una economía es que los gremios empresariales y las instituciones de investigación comiencen a desconfiar de las estadísticas oficiales del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane). En un país donde existen más de 250 universidades, casi un centenar de gremios productivos y docenas de centros de investigación, la proliferación de datos propios sobre variación de precios, crecimiento económico o empleabilidad podría generar un caos informativo y una guerra de desinformación sin precedentes.
La controversia de enero 2026
La reciente revelación del Dane sobre la tasa de desempleo para enero de 2026 ha desatado una intensa polarización política, especialmente en vísperas de elecciones presidenciales. Según los datos oficiales, la tasa de desocupación se situó en 10,9%, la cifra más baja registrada en la historia reciente para un primer mes del año. Este dato adquiere mayor relevancia considerando el reciente aumento del 23% en el salario mínimo, un ajuste que generó serios enfrentamientos por sus posibles consecuencias en despidos masivos.
El Dane también reportó que la informalidad laboral se redujo a 55%, un punto porcentual menos que en enero del año anterior, aunque esta cifra excluye al sector rural que continúa marginado de las estadísticas institucionales. Estas cifras, aparentemente positivas, contrastan con la realidad de un mercado laboral en transformación.
La nueva realidad del empleo
Los trabajadores por cuenta propia, autónomos o independientes están experimentando un crecimiento significativo, convirtiéndose en la noticia laboral del momento. Sin embargo, surge una pregunta crucial: ¿cuántos de estos trabajadores informales pagan parafiscales o ahorran para sus pensiones? Es imperativo que las cajas de compensación avalen los datos de actividad económica sin empleador, y urgente determinar si estos trabajadores se autoaplican la seguridad social para evitar convertirse en una carga futura para el Estado.
En el desglose sectorial, se observa que los empleados públicos, profesores y miembros de las fuerzas armadas son quienes más aumentan en el mercado laboral de enero. También hay bonanzas en sectores como cuidadores, enfermeras, médicos, paramédicos y otras actividades profesionales, científicas, técnicas y de servicios administrativos.
Las sombras del panorama laboral
No todo es positivo en el informe del Dane. El comercio destruyó 149.000 puestos de trabajo, mientras que alojamiento y servicios de comida perdieron 109.000 empleos, y los servicios públicos 69.000. Este panorama podría explicarse por los desenganches laborales posteriores a las fiestas decembrinas.
Otro dato preocupante es la menor participación de la población en el mercado laboral, reflejada en la reducción de medio punto porcentual en la tasa global de participación. Aproximadamente 410.000 personas pasaron a ser económicamente inactivas, un fenómeno que requiere análisis detallado por parte del Banco de la República y Planeación Nacional.
Comparativa interanual
Al comparar los datos de enero 2025 con enero 2026, se observa que la población ocupada creció de 22,9 millones a 23,2 millones, representando un crecimiento anual del empleo del 1,5%. La población ocupada aumentó en poco más de 324.000 personas, con los mayores incrementos en:
- Administración pública, educación y salud: 172.000 personas
- Actividades profesionales: 155.000 personas
- Industria manufacturera: 134.000 personas
La importancia de la credibilidad institucional
La discusión sobre desempleo en un país emergente como Colombia siempre será oportuna, pero no debe caer en la politiquería que utiliza el trabajo de las personas como herramienta de confrontación. Temas cruciales como el impacto del salario mínimo, los parafiscales y la seguridad social -especialmente en el contexto de la alta informalidad- requieren análisis serios y fundamentados.
El Dane, aunque tiene fallas reconocidas, sigue siendo la entidad que comparte sus cifras con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y sirve como insumo fundamental para investigadores nacionales e internacionales. En un país que busca consolidar su desarrollo económico, la credibilidad de las estadísticas oficiales es un pilar fundamental que no puede sacrificarse en el altar de la polarización política.



