El salario mínimo no destruye la economía: un análisis profundo desde la experiencia
La pregunta que muchos se hacen sobre si el salario mínimo podría arruinar la economía colombiana encuentra una respuesta contundente en el análisis de Mario Alejandro Valencia, docente universitario y ex subdirector general del Departamento Nacional de Planeación. Según su experta visión, la respuesta es un rotundo no.
El fracaso de las reformas que recortaron derechos laborales
Durante las últimas décadas, se implementaron diversas reformas que redujeron derechos laborales con el argumento de que, al disminuir costos y cargas para las empresas, se generaría más formalización y empleo. Sin embargo, estas promesas nunca se cumplieron en la práctica.
La visión microeconómica que trataba el salario como un simple costo a reducir no solo no resolvió los problemas estructurales de la economía colombiana, sino que los agravó significativamente. Esta perspectiva retrasó durante décadas el crecimiento de la productividad, dificultó la superación del rebusque y no mejoró la supervivencia empresarial como se esperaba.
La informalidad como reflejo de un modelo fallido
La informalidad laboral, herencia directa de esta visión económica atrasada, funciona como un espejo de la informalidad empresarial que caracteriza a Colombia. Se equivocaron quienes argumentaban que el problema del país era la pereza de sus trabajadores, cuando la realidad muestra que:
- Colombia es el país de la Ocde donde más horas se trabaja
- Es uno de los que menos produce durante esas horas trabajadas
- La productividad es extremadamente baja porque la economía se concentra en actividades de bajo valor agregado
También se equivocaron quienes afirmaban que el pobre es pobre porque quiere, ignorando que el 76% de las empresas colombianas son unipersonales. Este tejido empresarial enclenque no permite desarrollar actividades de alta complejidad que generen mayor valor económico.
Lo que realmente sostuvo la economía colombiana
Durante ese periodo de reformas, lo que mantuvo a flote la economía no fue un modelo exitoso, sino factores externos como:
- Las bonanzas de precios internacionales de materias primas
- Un manejo fiscal orientado hacia actividades rentistas
- Financiamiento basado en privatizaciones y 21 reformas tributarias en 30 años
Para 2022, Colombia recibió un país con graves problemas estructurales:
- Casi sin industria y servicios basados en conocimientos
- Supervivencia empresarial lamentable
- Déficit externo escalofriante
- Salarios paupérrimos
- Pobreza que afecta a millones de personas
- Alta desigualdad social
- La concentración de tierra más alta del planeta
Los incrementos salariales recientes y sus efectos positivos
Los aumentos de salarios implementados en 2023 y 2024 han desmontado varias teorías económicas tradicionales. Contrario a lo que muchos pronosticaban, estos incrementos han generado efectos positivos como:
- Reducción de la inflación
- Disminución de la desocupación laboral
- Menor informalidad en el mercado laboral
- Incremento en la ocupación general
Estos resultados demuestran que las Leyes 789 y 1607, construidas sobre argumentos falsos según Valencia, podrían haberse evitado. Hoy se observa cómo la producción, las ventas y la ocupación comienzan a crecer en actividades no extractivas, con sectores prometedores como:
- Turismo
- Agricultura
- Energías renovables
- Algunas industrias de valor agregado
La transformación productiva en marcha
El consumo de los hogares está creciendo, pero es necesario profundizar los esfuerzos para que estos recursos se gasten en producción nacional, se invierta en incrementar la productividad y se diversifiquen las exportaciones. Aunque la transformación apenas comienza, ya se observan señales positivas:
- Crecimiento en el número de empresas nuevas
- Aumento de la inversión en maquinaria y equipo
- Incremento del gasto público, aunque todavía representa menos del 18% del PIB (comparado con el 23% en Estados Unidos)
Valencia insiste en un punto crucial: tanto en el pago de la deuda como en los salarios, el problema no está en el numerador (el monto a pagar), sino en el denominador (el tamaño del PIB). La transformación productiva que está en marcha debe fortalecerse continuamente para crear una economía más sólida, justa y productiva para todos los colombianos.



