Gobierno podría usar concepto de salario vital para defender aumento del 23% tras suspensión judicial
Salario vital: herramienta del Gobierno para defender aumento del 23%

Gobierno enfrenta desafío técnico tras suspensión del aumento salarial del 23,78%

La decisión del Consejo de Estado de suspender provisionalmente el incremento del 23,78% del salario mínimo decretado por el presidente Gustavo Petro ha abierto un nuevo frente jurídico y técnico en el debate laboral colombiano. Con el aumento congelado por no haberse sustentado en criterios técnicos suficientes, el Ejecutivo deberá expedir un nuevo decreto que cumpla estrictamente con los requisitos legales establecidos.

¿Qué herramienta técnica podría usar el Gobierno?

En este escenario complejo, surge una pregunta fundamental: ¿qué herramienta podría utilizar el Gobierno para defender un aumento de esa magnitud? Una de las cartas técnicas disponibles sería el concepto de salario vital, promovido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y del que ha hablado extensamente el presidente Petro.

Diferencia clave entre salario mínimo y salario vital

El salario mínimo mensual legal vigente es el ingreso básico que, por ley, debe recibir un trabajador por una jornada ordinaria. Su propósito principal es garantizar la subsistencia mínima. Cada año, el Gobierno lo fija con base en variables económicas como:

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  • Inflación
  • Productividad
  • Crecimiento económico

Este funciona como piso salarial obligatorio en todo el territorio colombiano.

Por otro lado, el salario vital es una referencia técnica que va más allá de la mera subsistencia. La OIT lo define como el ingreso necesario para que una persona trabajadora y su familia puedan cubrir no solo necesidades básicas, sino vivir en condiciones dignas, de acuerdo con la realidad económica y social del país.

No es una cifra política, sino un cálculo basado en datos de consumo real y estándares internacionales reconocidos.

Estudio de la OIT como base técnica

En diciembre de 2025, la OIT presentó ante la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Laborales y Salariales un estudio que estimó cuánto debería ser el salario vital en Colombia. El objetivo era aportar un insumo técnico a la discusión tripartita entre Estado, empresarios y sindicatos.

Para realizar este cálculo, la OIT utilizó la Encuesta Nacional de Presupuestos de los Hogares (2016-2017) como base estadística principal. Con base en dichos datos, estructuró el análisis en cuatro grandes componentes de gasto:

  1. Alimentación
  2. Vivienda
  3. Salud y educación
  4. Otros gastos esenciales

En el componente de alimentación, por ejemplo, el cálculo se apoyó en los requerimientos calóricos recomendados por la FAO y la OMS, incluyendo una distribución adecuada de proteínas, carbohidratos y grasas. Con estos parámetros se estimó el costo real de garantizar una dieta suficiente y balanceada para un hogar promedio en Colombia.

Escenario actual y posibles caminos

Luego de la suspensión provisional del decreto, el país entra en un limbo jurídico: los efectos del aumento quedan congelados y el Gobierno debe emitir un nuevo acto administrativo ajustado a criterios técnicos verificables.

Hipotéticamente, el Gobierno podría apoyarse en el estudio de salario vital de la OIT como insumo técnico adicional para justificar un incremento superior al que tradicionalmente resultaría de fórmulas basadas solo en inflación y productividad. Es decir, podría argumentar que el salario mínimo no solo debe responder a variables macroeconómicas, sino también a estándares internacionales sobre ingreso digno.

Sin embargo, el desafío principal estaría en articular ese concepto dentro del marco legal colombiano vigente, que establece parámetros específicos para la fijación del salario mínimo. La discusión, entonces, no sería únicamente económica, sino profundamente jurídica, requiriendo un análisis exhaustivo de la normativa laboral nacional.

La situación actual representa un punto de inflexión en la política salarial colombiana, donde conceptos internacionales como el salario vital podrían integrarse formalmente en la determinación del ingreso mínimo de los trabajadores, marcando un precedente significativo para futuras negociaciones laborales en el país.

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