Entre libros y lecturas que iban de Rafael Pombo a El Quijote, pasando por enciclopedias, relatos bíblicos y literatura juvenil, nació Amor Vincit, una editorial fundada a partir de la memoria compartida de dos lectores, David Suárez y María Angélica Rodríguez, quienes con el tiempo convirtieron esa experiencia en una vocación.
Un nombre con historia
Su nombre, tomado de Virgilio —“Omnia vincit Amor”—, funciona como un manifiesto: el amor por los libros como fuerza que sostiene una práctica editorial consciente de su fragilidad económica, pero también de su riqueza cultural.
La editorial independiente apuesta por la literatura clásica, rescatando obras que han marcado generaciones y que, en muchos casos, han quedado fuera del radar de las grandes casas editoriales.
El origen del proyecto
David Suárez y María Angélica Rodríguez compartieron desde jóvenes una pasión por la lectura. Al crecer, decidieron materializar ese amor en un proyecto editorial que no solo publicara libros, sino que también creara comunidad alrededor de la literatura.
Amor Vincit se ha convertido en un referente para los amantes de los clásicos, ofreciendo ediciones cuidadas y accesibles que invitan a redescubrir obras de autores como Homero, Cervantes o los poetas latinos.
Desafíos y futuro
Como toda editorial independiente, Amor Vincit enfrenta retos económicos importantes. Sin embargo, sus fundadores confían en que el amor por los libros es una fuerza capaz de superar cualquier obstáculo. El proyecto sigue creciendo, con nuevas publicaciones y actividades que buscan acercar la literatura clásica a nuevas generaciones.



