El aparato empresarial colombiano vivió en 2025 uno de los años más complejos desde la pospandemia, con señales claras de desgaste. Aunque el balance entre empresas creadas y liquidadas fue positivo, el ritmo de nacimiento de nuevas compañías se desaceleró con fuerza y miles de negocios no lograron resistir el impacto de las altas tasas de interés, la caída del consumo y el aumento de los costos laborales.
Menos empresas nuevas
Según el estudio Dinámica empresarial en Colombia 2025, elaborado por Informa Colombia, durante 2025 se crearon 226.865 empresas en el país, 24.937 menos que en 2024, lo que representa una caída del 10 %. El retroceso fue particularmente fuerte en el último trimestre: en octubre la creación empresarial cayó 25 %, en noviembre 33 % y en diciembre 18 %.
“La magnitud de la caída observada en 2025 supera los patrones habituales”, lo que evidencia que persisten “restricciones estructurales para el emprendimiento”, advierte el estudio.
Para Informa, el deterioro estuvo relacionado con el contexto macroeconómico: la economía colombiana creció apenas 2,6 %, la inflación cerró en 5,1 % (lejos de la meta del Banco de la República), el crédito fue restrictivo y los costos laborales aumentaron fuertemente.
Cierres aún elevados
Aunque el número de cierres bajó frente al pico de 2024, el documento insiste en que no se puede hablar de recuperación. Durante 2025 cerraron 176.876 empresas, una reducción del 12 % frente al año anterior, pero aún en niveles históricamente elevados.
“Lo que se observa en 2025 no es una recuperación, sino una normalización del deterioro”, señala el informe, que describe un entorno de “rotación constante de empresas, baja supervivencia en los segmentos más pequeños y creciente dificultad para consolidar proyectos productivos”.
Abril fue el mes más crítico, con 76.869 cierres, luego de que miles de firmas desistieran de renovar matrícula mercantil o continuar operaciones. Los mayores cierres se concentraron en empresas con entre cinco y diez años de operación (85.038 casos) y en compañías con más de una década de existencia (51.370).
Sectores más golpeados
El comercio fue el sector más afectado, con 74.463 cierres empresariales. Le siguieron alojamiento y servicios de comida (28.470 cierres) e industrias manufactureras (17.648). En creación de empresas también hubo deterioro: el comercio perdió más de 8.100 nuevas compañías frente a 2024; restaurantes y hoteles dejaron de crear 4.431 empresas; y manufactura redujo en más de 2.400 nuevas firmas.
La construcción también reflejó el freno económico: la creación de empresas cayó 14 %, mientras los cierres aumentaron en segmentos más estructurados. En contraste, las actividades inmobiliarias mostraron mayor resiliencia, con aumento en la creación de empresas y una de las mayores tasas de creación neta.
Microempresas, las más vulnerables
De las 176.876 compañías que cerraron en 2025, 174.088 fueron microempresas. Sin embargo, el informe detectó un aumento en los cierres de pequeñas, medianas y grandes empresas: los cierres de medianas crecieron 30 % y los de pequeñas aumentaron 11 %. Esto es delicado porque estas firmas “suelen tener mayor nivel de formalización, mayor generación de empleo y mayor integración en cadenas productivas”.
Regiones más frágiles
El comportamiento territorial fue desigual. Bogotá aumentó 4 % la creación de empresas y terminó con un saldo neto positivo de 18.367 compañías. Atlántico mostró crecimiento moderado, mientras departamentos como Valle, Antioquia, Santander y Cundinamarca sufrieron fuertes retrocesos. Cauca, Arauca, Caquetá y Guaviare terminaron con saldos netos negativos, donde los cierres superaron ampliamente la creación empresarial.
“El comportamiento departamental apunta a que los cierres no responden solo al ciclo nacional, sino también a condiciones regionales particulares”, concluye el estudio.
Perspectiva para 2026
El informe reconoce señales de estabilización, pero el panorama sigue siendo cauteloso. Informa considera que el tejido empresarial entró en una fase de “transición hacia una mayor estabilidad”, pero aún lejos de un ciclo de expansión sólida. La sostenibilidad del ecosistema dependerá de la reducción de costos regulatorios, acceso más flexible al crédito, mejora en productividad y fortalecimiento de sectores intensivos en empleo.
Persisten riesgos asociados al alto costo financiero, el aumento del salario mínimo y la debilidad de la demanda en algunos sectores. El país evitó un colapso empresarial masivo, pero todavía no logra consolidar una recuperación robusta. El saldo positivo de casi 50.000 empresas netas creadas en 2025 muestra que el tejido productivo aún resiste.



