Colombia se consolida como uno de los principales actores en el mercado inmobiliario de Estados Unidos, ingresando al top 10 de compradores extranjeros con una participación del 3% y una inversión cercana a los US$1.680 millones, según datos de la National Association of Realtors (NAR).
Colombianos ganan terreno en compras de vivienda en EE. UU.
El informe más reciente de la NAR sobre compradores extranjeros revela que entre abril de 2024 y marzo de 2025 se adquirieron 78.100 propiedades residenciales en Estados Unidos por un valor total de US$56.000 millones. Dentro de este universo, Colombia logró ubicarse entre los diez principales países de origen, consolidando su presencia en un mercado históricamente dominado por inversionistas de mayor escala.
Para los expertos, estos datos no solo confirman el creciente interés de los colombianos por activos en el exterior, sino que evidencian un cambio en la forma en que se están diversificando las inversiones. Este posicionamiento ocurre en un momento en que el mercado estadounidense sigue siendo exigente, pero no se ha detenido. Tan solo en marzo de 2026, las ventas anualizadas de vivienda usada alcanzaron 3,98 millones de unidades, con un precio mediano de US$408.800 y un inventario de 1,36 millones de viviendas, equivalente a 4,1 meses de oferta, lo que refleja una actividad sostenida pese a los costos.
Perfil del comprador internacional
El perfil del comprador internacional ayuda a entender este fenómeno. El precio mediano pagado por extranjeros fue de US$494.400, mientras que el promedio alcanzó US$719.000, cifras que reflejan el nivel de capital requerido. Además, el 47% de las compras se realizó de contado, lo que confirma que se trata de un mercado con barreras de entrada altas y con predominio de inversionistas con liquidez.
Un mercado exigente que sigue activo para inversionistas
Las condiciones de acceso no han sido un freno definitivo. Con corte a abril de 2026, la tasa hipotecaria fija a 30 años se ubicó en 6,30%, según Freddie Mac, lo que mantiene el costo del financiamiento en niveles elevados. Sin embargo, la dinámica de compra se sostiene, impulsada tanto por residentes como por inversionistas extranjeros que ven en la finca raíz una alternativa de diversificación.
El 56% de las compras internacionales correspondió a extranjeros residentes o con visa en Estados Unidos, lo que sugiere que, aunque existe interés desde fuera, la entrada directa sin presencia en el país sigue siendo más limitada. Este dato muestra que el acceso al mercado no es homogéneo y que las condiciones migratorias también influyen en la toma de decisiones de inversión.
Inversión fraccionada abre nuevas puertas, pero no elimina riesgos
En este contexto han empezado a ganar espacio modelos alternativos de acceso, como la inversión fraccionada, que permite participar en el mercado sin adquirir una propiedad completa. Mathias Llano-White, CEO y cofundador de Simpl Homes, explicó que “el hecho de que 47 % de las compras de extranjeros se haga de contado confirma que este sigue siendo un mercado con barreras de entrada altas”.
Según el ejecutivo, estos esquemas no eliminan las exigencias del mercado, pero sí amplían las posibilidades de participación. “La inversión por fracciones no borra esa realidad, pero sí permite que más personas participen sin tener que comprar un inmueble completo”, afirmó. Bajo este modelo, el inversionista adquiere una participación en una estructura societaria propietaria del activo, lo que cambia la lógica tradicional de la inversión.
No obstante, el interés creciente no elimina los retos. El mismo análisis advierte que no todos los mercados locales dentro de Estados Unidos se comportan igual. Mientras algunas zonas mantienen valorizaciones, otras han mostrado ajustes, lo que obliga a revisar con mayor detalle la ubicación y las condiciones específicas de cada activo antes de invertir.
Factores como impuestos, seguros, costos de administración y reservas pueden afectar de forma significativa el rendimiento final. “El error más común del inversionista primerizo es fijarse en el gross yield y no en lo que queda después”, advirtió Llano-White, al subrayar la importancia de evaluar la rentabilidad neta.
A esto se suman las obligaciones en Colombia, teniendo en cuenta que la normativa exige reportar activos en el exterior y cumplir con el régimen cambiario, lo que implica revisar cada operación con asesoría especializada. Además, la salida de la inversión no es inmediata, ya que estos activos suelen manejar horizontes de mediano plazo, lo que introduce variables adicionales en la decisión.
En ese escenario, el avance de Colombia dentro del mercado inmobiliario estadounidense refleja una tendencia clara: los inversionistas están mirando más allá de las fronteras. Sin embargo, el acceso a estos activos sigue condicionado por costos, estructura y conocimiento, lo que marca la diferencia entre una decisión informada y una apuesta basada únicamente en el interés por diversificar.



