Fallece el visionario empresario que transformó la gastronomía colombiana
Este 21 de marzo de 2026, el sector empresarial y gastronómico de Colombia se encuentra de luto tras confirmarse el fallecimiento de Eduardo Robayo, el empresario visionario que fundó la reconocida cadena de restaurantes Kokoriko y se consolidó como el pionero en popularizar el pollo asado en todo el territorio nacional. La noticia fue confirmada oficialmente por su esposa, Alba Lucía Gómez, quien compartió la triste información con familiares y allegados cercanos.
Un legado culinario que marcó generaciones
Eduardo Robayo no solo creó un negocio exitoso, sino que estableció un estándar en la industria de la comida rápida colombiana. Su concepto innovador del pollo asado, presentado de manera accesible y con sabores que rápidamente conquistaron el paladar nacional, transformó los hábitos alimenticios de millones de colombianos. Kokoriko se convirtió en sinónimo de calidad, sabor y tradición, expandiéndose a lo largo y ancho del país con un modelo de negocio que combinaba eficiencia operativa con una propuesta gastronómica distintiva.
La noticia de su partida ha generado una ola de reacciones en el ámbito público, donde diversas personalidades del mundo empresarial, político y cultural han expresado sus condolencias y han destacado el invaluable aporte de Robayo a la economía y cultura colombiana. Mensajes de homenaje y reconocimiento han inundado las redes sociales, evidenciando el profundo impacto que tuvo su trabajo en la sociedad.
Un empresario con visión de futuro
Más allá de su éxito comercial, Eduardo Robayo será recordado como un emprendedor que supo identificar una oportunidad en el mercado y desarrollarla con perseverancia y creatividad. Su capacidad para entender las preferencias del consumidor colombiano y adaptar su oferta a las necesidades locales fue fundamental para el crecimiento sostenido de su empresa. El modelo de Kokoriko no solo generó empleo para miles de personas, sino que también inspiró a numerosos emprendedores a incursionar en el sector gastronómico.
El fallecimiento de Robayo deja un vacío significativo en el ecosistema empresarial colombiano, pero su legado perdura en cada uno de los establecimientos que llevan su marca y en la memoria de quienes disfrutaron de su innovadora propuesta culinaria. La historia del pollo asado en Colombia estará para siempre ligada a su nombre y a su visión transformadora.



