Colombia despide al empresario Eduardo Robayo Ferro, creador de la cadena Kokoriko
El mundo empresarial colombiano está de luto tras el fallecimiento de Eduardo Robayo Ferro, el visionario fundador de la reconocida cadena de restaurantes Kokoriko. La noticia de su muerte ha conmocionado al sector gastronómico y a la sociedad en general, dejando un vacío en la industria de alimentos del país.
Reacciones y homenajes a una figura emblemática
Entre las personalidades que expresaron su pesar se encuentra el exalcalde de Bogotá y excandidato presidencial, Enrique Peñalosa. A través de su cuenta en la red social X, Peñalosa manifestó: "Lamento la muerte de Eduardo Robayo, creador de Kokoriko, gran empresario constructor de patria y mejor ser humano". Este mensaje refleja el profundo respeto y admiración que generaba Robayo Ferro en diversos círculos sociales y políticos.
Los orígenes de un imperio gastronómico
La trayectoria empresarial de Eduardo Robayo Ferro se remonta a agosto de 1969, cuando junto a Noé Cardona Cardona y Emilio Jordán Collazos, fundaron la "Compañía Comercial e Industrial de Aves - AVESCO Ltda". Esta empresa se convertiría en la piedra angular de lo que posteriormente sería la cadena Kokoriko.
El proyecto comenzó de manera modesta en un pequeño local conocido como Las Colonias, ubicado en la calle 63 con avenida Caracas de Bogotá. Con determinación y visión de futuro, Robayo Ferro y sus socios transformaron este establecimiento en una de las principales cadenas de venta de pollo asado de Colombia.
Expansión nacional y legado culinario
El primer restaurante bajo la marca Kokoriko abrió sus puertas en la ciudad de Cali, ofreciendo un menú característico que incluía:
- Pollo asado preparado con recetas tradicionales
- Papas cocinadas al estilo colombiano
- Arepas frescas como acompañamiento esencial
Esta fórmula gastronómica demostró ser exitosa y se expandió progresivamente a nivel nacional, llegando a numerosas ciudades colombianas. La cadena se consolidó no solo como un negocio próspero, sino como parte de la cultura alimentaria del país, siendo frecuentada por generaciones de colombianos.
El fallecimiento de Eduardo Robayo Ferro marca el final de una era en la gastronomía colombiana, pero su legado perdura en cada uno de los restaurantes Kokoriko que continúan operando en todo el territorio nacional. Su visión empresarial y contribución al desarrollo del sector alimenticio serán recordadas como un ejemplo de emprendimiento y dedicación.



