Lo que comenzó como una temporada de calor intenso se ha transformado en un desafío estructural para la infraestructura eléctrica de la región Caribe colombiana. Las autoridades y empresas prestadoras del servicio han emitido alertas de máxima urgencia ante una crisis operativa severa, provocada por una combinación crítica de factores climáticos y un consumo energético que ha desbordado todas las previsiones técnicas.
Diagnóstico de Afinia
Afinia, filial del Grupo EPM y principal prestadora del servicio en los departamentos de Bolívar, Córdoba, Sucre y Cesar, ha confirmado que el sistema de distribución está operando en niveles críticos. Según Ricardo Arango, gerente de la compañía, se están registrando sobrecargas permanentes en circuitos y transformadores de potencia en varias subestaciones. El incremento de la demanda ha sido calificado como exponencial.
Entre febrero y abril de 2026, el consumo de energía aumentó un 9% en comparación con el mismo periodo del año anterior, un crecimiento sostenido que ha puesto al límite la infraestructura. La empresa explicó que las interrupciones del servicio no son aleatorias, sino que responden a los sistemas de protección de la red, que se activan automáticamente para evitar daños irreparables ante la sobrecarga.
Alto consumo de energía detrás del calor
La crisis eléctrica está asociada a un origen meteorológico complejo. La Dirección General Marítima (Dimar) ha identificado un fenómeno atmosférico que actúa como un tapón térmico sobre el litoral. Esta masa de aire cálido y seco impide la formación de nubes, favoreciendo cielos despejados y una radiación solar directa durante gran parte del día.
Se prevé que la sensación térmica alcance niveles peligrosos en varios centros urbanos:
- Coveñas: hasta 41 °C.
- Riohacha: hasta 40 °C.
- Barranquilla y Cartagena: máximas de 38 °C y 37 °C, respectivamente.
Este panorama se ve agravado por el fortalecimiento de sistemas de altas presiones en el Atlántico Norte, que intensifican vientos alisios cargados de aire seco, dificultando cualquier posibilidad de lluvia que refresque la región.
Impacto en el bolsillo y la sostenibilidad
El uso intensivo de equipos de refrigeración para combatir estas temperaturas no solo pone en riesgo la estabilidad del sistema, sino que afecta directamente la economía de los hogares. Cada grado que se disminuye en un aire acondicionado por debajo de los 24 °C incrementa el consumo de energía en un 8% aproximadamente.
Ante la emergencia, Afinia ha hecho un llamado al uso racional, especialmente entre las 6:00 p.m. y las 9:00 p.m., el periodo de mayor demanda. Acciones simples como desconectar dispositivos en modo stand by pueden representar hasta un 10% de ahorro en la factura mensual, sostiene Arango.
Mientras Afinia refuerza sus capacidades técnicas para evitar un apagón a mayor escala, el Caribe colombiano permanece bajo la sombra de un clima extremo que parece no dar tregua a su infraestructura más vital.



