El sistema energético colombiano enfrenta un riesgo creciente de desabastecimiento de gas natural a partir de 2026, en medio de una caída sostenida en la producción local, un aumento acelerado de las importaciones y un contexto internacional marcado por tensiones geopolíticas que elevan los costos del suministro, según un informe divulgado por ANIF.
Caída en la producción y aumento del déficit
El análisis del centro advierte que la menor disponibilidad de gas natural comienza a comprometer la confiabilidad del sistema eléctrico y la capacidad del país para responder ante choques climáticos, especialmente en escenarios asociados al fenómeno de El Niño. La situación se configura como una coyuntura crítica en el corto y mediano plazo, con implicaciones directas sobre la economía y el bienestar de los hogares.
El informe señala que la producción nacional de gas registró una contracción de 17,1% en 2025, mientras que en febrero de 2026 se alcanzaron niveles que no se observaban desde 2009. Este comportamiento se suma a una reducción progresiva de las reservas, lo que ha deteriorado el balance entre la oferta y la demanda interna.
De acuerdo con un estudio citado del Centro Regional de Estudios de Energía (CREE), el abastecimiento de gas natural entrará en una fase crítica a partir de 2026. Las probabilidades de déficit mensual alcanzarían el 39% ese año y aumentarían al 58% en 2027, lo que refleja una tendencia de mayor vulnerabilidad estructural.
El documento indica que Colombia ha sido históricamente un país con estabilidad en el abastecimiento energético, pero los indicadores recientes evidencian un cambio en esa dinámica. La menor disponibilidad de gas se convierte en un factor determinante en un sistema que depende en gran medida de este recurso para garantizar su funcionamiento en condiciones adversas.
Mayor exposición al mercado internacional
El análisis también resalta el aumento en la dependencia de importaciones de gas natural licuado (GNL). Mientras entre 2015 y 2023 estas representaban menos del 3% del consumo, en el primer trimestre de 2026 superaron el 23%.
Este cambio incrementa la exposición del país a la volatilidad de los mercados internacionales. En particular, las tensiones geopolíticas, como el conflicto entre Estados Unidos e Irán, han elevado el riesgo de disrupciones en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del gas natural comercializado a nivel mundial.
Aunque Colombia no depende directamente de ese corredor, el informe señala que sí se ve afectada de manera indirecta a través del encarecimiento del GNL. Este efecto se traduce en mayores costos de importación y presión sobre los precios internos de la energía.
“Las tensiones internacionales y la mayor exposición al mercado global de gas están trasladando volatilidad y mayores costos al sistema energético colombiano”, indica el documento.
Impacto sobre el sistema eléctrico
La menor disponibilidad de gas natural tiene implicaciones directas sobre el sistema eléctrico, que en Colombia depende principalmente de la generación hidroeléctrica. En condiciones normales, esta fuente cubre la mayor parte de la demanda, pero durante periodos de sequía su capacidad se reduce significativamente.
En esos escenarios, el sistema recurre a plantas térmicas, cuyo principal combustible es el gas natural. La combinación de menor oferta local y mayores costos de importación reduce el margen de maniobra del sistema y eleva los costos de generación.
Según cifras de XM citadas en el informe, el país presentaría un déficit cercano al –2,3% en la energía firme disponible, lo que limita la capacidad de respuesta ante picos de demanda o eventos climáticos extremos.
A este panorama se suma el retraso en la entrada de nuevos proyectos de generación. El documento señala que en 2022 solo se incorporó el 28% de la energía esperada, mientras que en lo corrido de 2026 apenas ha ingresado el 0,6% de la capacidad proyectada.
El informe advierte que los riesgos de desabastecimiento de gas podrían derivar en mayores costos económicos, presiones inflacionarias y afectaciones al bienestar de los hogares. También señala que la combinación de factores estructurales internos y choques externos ha incrementado la probabilidad de interrupciones en el suministro energético.
Medidas propuestas
Entre las medidas planteadas se encuentran la necesidad de preservar los niveles de los embalses, garantizar la operación de las plantas térmicas, asegurar el suministro de gas y acelerar la ejecución de nuevos proyectos de generación eléctrica.
El documento concluye que, sin la adopción de acciones oportunas, el sistema energético podría enfrentar un deterioro adicional en los próximos años, en un contexto de mayor incertidumbre tanto a nivel local como internacional.



