Baja inversión en ciencia y tecnología aleja a Colombia de la OCDE
Baja inversión en ciencia y tecnología aleja a Colombia de la OCDE

La baja inversión en ciencia, tecnología e innovación está alejando a Colombia de los estándares de las economías desarrolladas y restringiendo su capacidad de crecimiento, según un análisis de la Universidad de los Andes. El estudio advierte que, a pesar de contar con diagnósticos sólidos y una hoja de ruta definida, el país no está transformando ese potencial en resultados concretos, lo que reduce su competitividad y su habilidad para generar conocimiento propio.

Brecha en inversión limita el crecimiento económico

El informe señala que Colombia invierte apenas el 0,21% de su Producto Interno Bruto en investigación y desarrollo, una cifra muy inferior al promedio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, que se sitúa en 2,71%. Esta diferencia no solo refleja una disparidad en recursos, sino también en capacidad estructural para impulsar la innovación, anticipar crisis y transformar la economía a partir del conocimiento.

El documento subraya que el problema no radica en la falta de planificación. La dificultad está en la ejecución, en la continuidad de la financiación y en la capacidad de articular a los distintos actores del sistema para lograr resultados concretos y sostenibles.

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La distancia frente a las economías avanzadas es uno de los principales factores que explican el rezago. El análisis advierte que esta diferencia en inversión define la posición de Colombia en la economía global, al marcar la capacidad de producir conocimiento propio y generar valor agregado. Cerrar esta brecha es clave para el desarrollo económico.

El país tiene como meta alcanzar una inversión de al menos el 1% del PIB en investigación y desarrollo hacia 2031, un objetivo ya contemplado en la política pública. Sin embargo, el reto no es únicamente aumentar los recursos, sino garantizar que se ejecuten de manera eficiente y con resultados verificables en el tiempo.

En este contexto, los expertos plantean que la discusión no puede limitarse a cifras de gasto, sino que debe centrarse en la capacidad del Estado y de las instituciones para convertir esa inversión en innovación, productividad y desarrollo social. La sostenibilidad de los recursos y su adecuada gestión aparecen como factores determinantes para cerrar la brecha existente.

Talento científico desconectado del aparato productivo

Otro de los puntos críticos identificados es la desconexión entre el talento científico y el sector productivo. Aunque Colombia ha incrementado la formación de doctores, el documento advierte que solo el 0,1% de estos profesionales trabaja en la industria, una cifra significativamente inferior a la de países como Brasil y Chile, donde alcanza el 24%.

Esta situación evidencia que el problema no es la disponibilidad de talento, sino la falta de mecanismos que permitan su integración en la economía. La ausencia de vínculos entre universidades, empresas y Estado limita la capacidad de transformar el conocimiento en productos, servicios y nuevas fuentes de ingreso para el país.

El análisis señala que construir estos puentes es una de las tareas más relevantes para los próximos años, ya que permitiría aprovechar mejor la inversión en formación y potenciar el impacto de la investigación en el desarrollo productivo. Sin esta articulación, el conocimiento sigue sin traducirse en crecimiento económico.

Potencial en bioeconomía y recursos sin ejecutar

A pesar de las limitaciones, el documento destaca que Colombia cuenta con ventajas competitivas importantes, como su biodiversidad y su capacidad de innovación en contextos de escasez. Estas condiciones abren oportunidades en sectores como la bioeconomía, que podría representar el 10% del PIB y generar el 10% del empleo hacia 2030, según las proyecciones planteadas.

Sin embargo, este potencial aún no se ha materializado. El país dispone de recursos proyectados por más de 30 billones de pesos para la próxima década en ciencia, tecnología e innovación, pero el desafío está en transformar esa disponibilidad en resultados concretos que impulsen el desarrollo económico y social.

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De esta forma, el estudio concluye que Colombia tiene el talento, la hoja de ruta y los instrumentos necesarios para avanzar hacia una economía del conocimiento, pero requiere decisiones concretas y sostenidas. “El país tiene diagnósticos rigurosos, marcos de política bien construidos y misiones claramente definidas”, señala, y advierte que el desafío ahora es convertir esa base en crecimiento real.