Carbón emerge como alternativa energética ante déficit de gas por fenómeno del Niño
En un contexto marcado por la creciente probabilidad de un fenómeno del Niño que podría presionar significativamente el sistema energético colombiano, surge una preocupación generalizada sobre el abastecimiento para atender la demanda nacional. Para tranquilidad del sector, según la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (ANDEG), existe disponibilidad de combustibles para la generación térmica, aunque la incertidumbre en los precios de los energéticos y una presión creciente desde el sector industrial generan un panorama complejo.
Cobertura de combustibles ante alta demanda energética
De acuerdo con cifras del gremio generador, el sistema térmico ha registrado consumos de gas natural superiores a 650 millones de pies cúbicos diarios durante momentos de máxima exigencia, como ocurrió durante el fenómeno de El Niño de 2023–2024. En ese periodo crítico, la planta de regasificación de la Costa Caribe llegó a aportar más de 400 millones de pies cúbicos diarios al mercado, consolidándose como un soporte fundamental para la operación del parque térmico nacional.
Con la reciente ampliación de esta infraestructura estratégica, se proyecta que su capacidad supere los 450 millones de pies cúbicos diarios en un nuevo evento climático. A este volumen se sumaría una disponibilidad estimada de entre 200 y 250 millones de pies cúbicos diarios provenientes de producción nacional, lo que permitiría mantener un margen operativo en condiciones de alta demanda energética.
En conjunto, estas fuentes permitirían cubrir un requerimiento total de gas natural que podría ubicarse entre 650 y 700 millones de pies cúbicos diarios en escenarios de máxima utilización de las plantas térmicas, particularmente en periodos de reducción de aportes hídricos que caracterizan los fenómenos climáticos extremos.
El carbón como componente relevante de la matriz térmica
En el caso específico del carbón, el consumo ha alcanzado niveles de hasta 18.000 toneladas diarias, equivalentes a cerca de 450.000 toneladas mensuales. Este recurso continúa siendo un componente relevante dentro de la matriz térmica colombiana, especialmente en momentos en que el sistema eléctrico enfrenta restricciones en otras fuentes de generación más limpias pero menos estables.
El parque de generación a carbón ha demostrado capacidad de respuesta en episodios anteriores de alta demanda, aportando energía de manera continua en franjas críticas del sistema, particularmente durante las horas nocturnas cuando otras fuentes renovables no están disponibles o presentan limitaciones operativas.
Respecto al gas licuado de petróleo (GLP), su participación dentro del sistema energético nacional es limitada. Actualmente, existe una única planta con capacidad cercana a los 50 megavatios, ubicada en la región Caribe, cuyo consumo depende de condiciones contractuales específicas con proveedores de combustible, lo que restringe significativamente su papel como alternativa de gran escala para el sistema nacional.
Incertidumbre en precios y señales del mercado energético
Aunque la disponibilidad de combustibles no aparece como un factor crítico en el corto plazo, el comportamiento de los precios se perfila como uno de los principales elementos de incertidumbre para el sector. Desde el gremio generador se indicó que estos valores dependerán de la evolución del mercado internacional y del balance entre oferta y demanda, particularmente en un escenario de mayor consumo asociado al fenómeno de El Niño.
La dinámica reciente de los mercados energéticos globales ha estado influenciada por factores geopolíticos complejos y por cambios en las condiciones de suministro internacional, lo que ha generado variaciones significativas en los precios de referencia del gas natural y otros combustibles estratégicos.
En este contexto desafiante, desde el sector carbonero se advierte un cambio sustancial en las decisiones de consumo de la industria nacional. El presidente de Fenalcarbón, Carlos Cante, señaló que los costos del gas han aumentado de forma significativa frente a los niveles observados antes del conflicto en Medio Oriente, creando un diferencial económico importante.
Diferencial de precios impulsa sustitución energética
"Mientras que un millón de BTU a un industrial le estaba costando aproximadamente 17 dólares antes del conflicto en Medio Oriente, ese mismo millón de BTU hoy puede estar por encima de los 20 dólares en mercados de futuros", afirmó el dirigente gremial con preocupación.
A estos valores de referencia se suman costos de transporte estimados entre 3 y 4 dólares adicionales desde la planta de regasificación hasta los centros de consumo en el interior del país, lo que ubicaría el precio final del gas cerca de los 25 dólares por millón de BTU para los usuarios industriales colombianos.
En marcado contraste, el carbón presenta una estructura de costos significativamente inferior que lo hace atractivo para la industria. "Ese mismo millón de BTU, producto del carbón, puede estar entre los 3 y los 5 dólares", indicó Cante, quien añadió que incluso con incrementos recientes en los precios internacionales, el rango podría situarse entre 7 y 8 dólares, manteniendo una ventaja competitiva sustancial.
El GLP, por su parte, se ubica en niveles intermedios, cercanos a los 12 dólares por millón de BTU según referencias previas al conflicto internacional, lo que lo posiciona como una alternativa de sustitución en algunos procesos industriales específicos, aunque con limitaciones logísticas y contractuales importantes que restringen su escalabilidad.
Presión de la demanda industrial y capacidad de respuesta del sector
El diferencial de precios entre combustibles ha comenzado a reflejarse en cambios concretos en los patrones de consumo energético de la industria colombiana, particularmente en segmentos de mediana escala que enfrentan mayores presiones competitivas. Según el presidente de Fenalcarbón, varias empresas han iniciado procesos activos de sustitución de gas por carbón en sus operaciones con el objetivo claro de reducir costos y mantener su competitividad en mercados cada vez más exigentes.
"Muchos industriales nos están buscando, sobre todo la mediana industria, manifestándonos que se ha vuelto demasiado costoso el gas para sus procesos productivos", explicó el dirigente gremial, destacando la magnitud del cambio que se está produciendo en el sector productivo nacional.
Este comportamiento de sustitución podría intensificarse significativamente en el segundo semestre del año, en paralelo con la posible llegada del fenómeno de El Niño, lo que incrementaría la demanda de carbón en el mercado interno y generaría nuevas presiones sobre la cadena de suministro nacional de este mineral estratégico.
El dirigente advirtió que esta situación podría tensionar la capacidad de respuesta de la pequeña minería, que juega un papel relevante en el abastecimiento local de este recurso energético. La reactivación de operaciones mineras implica tiempos y condiciones específicas, lo que podría limitar la velocidad de respuesta ante incrementos abruptos en la demanda interna. Este factor se suma a las condiciones logísticas y de transporte que inciden directamente en la distribución eficiente del carbón hacia los centros de consumo industrial en todo el territorio nacional.



