Claves de C40 para transición energética en Bogotá y América Latina
Claves de C40 para transición energética en Bogotá

La transición energética presenta retos complejos que involucran desinformación, barreras financieras y problemas estructurales como la seguridad, los cuales afectan la confianza ciudadana y la adopción de políticas climáticas. En este contexto, la organización C40 Cities, en colaboración con el Gobierno de Países Bajos, lidera una conferencia centrada en abandonar los combustibles fósiles. Durante el encuentro se destaca que reducir y eliminar el uso de estos combustibles es una de las estrategias más efectivas para garantizar la seguridad energética, promover la estabilidad económica y disminuir la vulnerabilidad ante crisis globales.

Según el grupo de liderazgo climático, las ciudades son fundamentales en este proceso, ya que concentran el 75 % de las emisiones relacionadas con la energía y ya impulsan acciones concretas como zonas de bajas emisiones, compra colectiva de energías renovables, bonos verdes y programas de calefacción limpia. Estas medidas generan impactos en reducción de costos, mejora de la calidad del aire y creación de empleo. Además, la organización señala que los gobiernos nacionales deben apoyar más a las ciudades mediante financiamiento, modernización de redes eléctricas y acceso a energías renovables. El objetivo común es reducir a la mitad el uso de combustibles fósiles en las ciudades para 2030, avanzando hacia un sistema energético más limpio, estable y accesible.

Caterina Sarfatti, directora general de Inclusión y Liderazgo Global de C40 Cities, habló en exclusiva con EL TIEMPO y reveló claves para avanzar en la seguridad energética.

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Seguridad y transporte público: desafíos en Bogotá

Una de las apuestas de C40 Cities es promover el uso de transporte público para contribuir a la reducción de CO₂. Sin embargo, en Bogotá la seguridad es un reto para que los usuarios utilicen el transporte público, con casos de homicidios y robos. Ante esto, Sarfatti explicó que para que las políticas públicas locales sean exitosas, es necesario considerar distintos elementos, no solo el climático. Aumentar el acceso al transporte público y su uso también es una medida de seguridad: entre más personas lo utilizan, más seguro se vuelve. Esto requiere inversión, financiamiento y apoyo, y no se logra de la noche a la mañana. Para garantizar servicios de calidad, es fundamental enfrentar los retos de seguridad y las condiciones económicas.

Como ejemplo, mencionó un trabajo realizado en Ciudad de México con un sistema de bicicletas compartidas que no tenía alta tasa de uso. A través de un proceso participativo, especialmente con mujeres, identificaron que el principal problema era la seguridad. Implementaron una campaña de comunicación sobre los beneficios de la movilidad compartida y mejoraron la iluminación en los puntos de bicicletas. Como resultado, el uso del sistema aumentó significativamente, convirtiéndose en un caso exitoso de movilidad sostenible.

Bogotá y el Premio Earthshot 2025

Bogotá se convirtió en la primera ciudad de América Latina en ganar la categoría 'Clean Our Air' del Premio Earthshot 2025. Sarfatti destacó que Bogotá ha sido históricamente una ciudad muy activa en C40, impulsando una agenda sólida de acción climática con un fuerte componente de justicia social. La ciudad ha logrado articular la ambición climática con la inclusión social y económica, reduciendo emisiones mediante transporte sostenible y medidas innovadoras como ZUMA, la zona de bajas emisiones enfocada en mejorar la calidad del aire en comunidades vulnerables. Esto ha mejorado la calidad del aire y la salud pública de más de 40.000 personas. Sarfatti señaló que el premio reconoce el liderazgo de Bogotá e inspira a otras ciudades a implementar medidas similares.

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Influencia de las zonas de bajas emisiones de Bogotá

Más de 30 ciudades se han comprometido con el Green and Healthy Streets Accelerator, que incluye establecer una zona de bajas emisiones para 2030 y hacer la transición de flotas de buses a sistemas eléctricos. El hecho de que ciudades como Bogotá ya estén implementando estas medidas y demostrando sus beneficios genera un efecto multiplicador. Redes como C40 ayudan a escalar la acción. Las ciudades de C40 han reducido sus emisiones de manera constante durante cuatro años consecutivos, a diferencia de la tendencia global, y reducen sus emisiones per cápita más rápido que los gobiernos nacionales.

Transición justa: el ejemplo de La Rolita en Bogotá

Un elemento clave para una transición exitosa es que las políticas climáticas se construyan mediante procesos participativos e inclusivos. Sarfatti destacó el programa La Rolita en Bogotá, que no solo reemplaza buses contaminantes por eléctricos, sino que también genera empleos para mujeres. Se creó un programa específicamente dirigido a conductoras de bus, y hoy la mayoría de la flota es operada por mujeres. Además, se brindó apoyo social y económico para garantizar la permanencia en los empleos. Esto ha generado respaldo comunitario y se ha convertido en un ejemplo mundial.

Riesgo de desigualdad en políticas climáticas

Sarfatti reconoció que existen políticas climáticas regresivas si no se diseñan adecuadamente. Sin embargo, las ciudades ofrecen ejemplos de cómo hacerlo bien: desde París con políticas de peatonalización, hasta Accra en Ghana con cierre de rellenos sanitarios junto con trabajadores informales, pasando por La Rolita. Lo más evidente son los impactos sociales y económicos de la dependencia de los combustibles fósiles, como la volatilidad de precios que genera pobreza energética y vulnerabilidad. Por eso es urgente abordar la seguridad de los hogares, naciones y el sistema global.

Barreras para la confianza ciudadana

Las principales barreras incluyen la desinformación, que está en aumento y afecta la conciencia pública sobre el cambio climático. Las ciudades y alcaldes deben desarrollar estrategias efectivas de comunicación para demostrar los beneficios de las políticas. Otra barrera es la falta de procesos inclusivos; por ejemplo, Ciudad de México desarrolló su plan de acción climática con participación de expertos, ciudadanos y mujeres. La tercera barrera es financiera: garantizar que las ciudades tengan acceso a financiamiento y apoyo para que los ciudadanos cuenten con incentivos adecuados.

Garantizar acciones climáticas inclusivas a largo plazo

Para que las acciones climáticas sean efectivas e inclusivas, Sarfatti recomendó que la acción climática sea una prioridad política, vinculada con justicia social e inclusión, y que movilice a las comunidades. También sugirió adoptar un presupuesto climático, un mecanismo para evaluar políticas, programas y proyectos desde una perspectiva climática, integrando el enfoque climático en toda la gestión de la ciudad. Esto asegura una gobernanza adecuada y respaldo institucional a las políticas climáticas.