El sector energético colombiano ya siente los primeros efectos del fenómeno de El Niño. Debido al aumento de la demanda de gas natural para generación eléctrica y la continua disminución de la producción nacional, el gas importado gana participación para atender el consumo energético del país.
Participación del gas importado en 2026
En junio, el 31% del gas consumido en Colombia fue importado, y durante la primera semana de julio esa participación aumentó al 33%. Es decir, uno de cada tres metros cúbicos de gas consumidos proviene de importaciones. A comienzos de 2026, la participación era del 21%; desde entonces ha aumentado más de 10 puntos porcentuales.
Por meses, la participación del gas importado fue: 23% en febrero, 24% en marzo y 25% en abril. En mayo, ante el incremento de la demanda de energía, subió al 29%; luego al 31% en junio y al 33% en lo corrido de julio.
Preocupaciones sobre la oferta de gas
Una de las principales preguntas es si la oferta de gas será suficiente para atender la demanda de las plantas térmicas. Sandra Fonseca, exdirectora de Asoenergía, afirmó: “No hay suficiente gas para cubrir toda la demanda. Tanto es así que ya existen tensiones sobre el uso del gas entre la industria, las generadoras térmicas, los usuarios residenciales y comerciales, el transporte y la producción de hidrocarburos”.
Con la llegada de El Niño, las plantas térmicas operan a plena capacidad y requieren utilizar toda la capacidad disponible de importación. Fonseca agregó: “Una vez se alcance el límite de la regasificación actual, aunque se necesite más gas, no habrá mayor disponibilidad y, por lo tanto, las importaciones se estancarían”.
Impacto en precios y dependencia internacional
Una mayor dependencia del gas importado aumenta la exposición del país a los precios internacionales, la tasa de cambio y los costos de licuefacción, transporte marítimo y regasificación. Sofía Rodríguez, analista de sectores y sostenibilidad de Corficolombiana, señaló que el gas importado puede incrementar su precio final entre 5% y 15%, dependiendo de las condiciones del mercado y la logística.
Rodríguez también expresó preocupación por el consumo de gas de las plantas térmicas: durante el último fenómeno de El Niño, la demanda pasó de entre 180 y 200 Gbtud a 548 Gbtud en abril de 2024, con máximos diarios de 612 Gbtud. “Si un nuevo Niño fuerte exige un aumento similar, la demanda térmica podría absorber una parte importante de la oferta disponible y presionar la infraestructura de importación”, dijo.
Infraestructura de regasificación limitada
De los 14 proyectos de regasificación en el país, solo uno está en operación: la Sociedad Portuaria El Cayao (Spec) en Cartagena. La Anla ha aprobado nuevos proyectos para ampliar la capacidad de recepción de gas natural licuado, como el proyecto de regasificación de los campos Chuchupa-Ballena-Riohacha en La Guajira y el Terminal del Servicio Público Multipropósito de Puerto Bahía en Bolívar.
Sergio Cabrales, profesor de la Universidad de los Andes y consultor mineroenergético, explicó que “con el fin de aprovechar las lluvias de junio para incrementar los niveles de los embalses hidroeléctricos y prepararse ante la posible ocurrencia de un fenómeno de El Niño fuerte o muy fuerte, se ha intensificado la generación térmica a partir de carbón y gas natural”.
Riesgos para el sistema eléctrico
Bajo este escenario, toda la capacidad adicional de importación prevista sería necesaria durante un periodo de sequía. Si no llueve, los embalses solo tendrían capacidad para atender, a máxima generación, cerca de dos meses de demanda. Rodríguez advirtió que “ante la posible materialización de El Niño, el sistema eléctrico podría enfrentar mayores presiones por el aumento en la demanda de gas de las generadoras térmicas, lo que podría trasladarse a las tarifas de energía eléctrica”.



