Bogotá fue sede del Quinto Congreso Internacional del Hidrógeno, uno de los encuentros más relevantes del sector energético en Colombia y América Latina. Durante el 13 y 14 de mayo, líderes empresariales, representantes del Gobierno, inversionistas y expertos analizaron el papel que tendría el hidrógeno en la transformación industrial del país, especialmente en sectores como fertilizantes, transporte y combustibles sostenibles.
Hidrógeno como eje de la industrialización
El evento, organizado por la Asociación Hidrógeno Colombia y el Consejo Mundial de Energía, centró buena parte de la conversación en el impacto que esta industria podría tener sobre la economía nacional y la seguridad energética del país. “Este es el evento de hidrógeno más importante que hay en Colombia. El objetivo siempre ha sido promover conversaciones que lleven a acciones”, explicó Brayaham Villa, presidente de la Asociación Hidrógeno Colombia.
Según el dirigente gremial, esta quinta edición buscó ampliar la discusión más allá de la molécula de hidrógeno para aterrizarla en cadenas productivas concretas. “Hemos querido hablar muchísimo de cadenas de valor completas, llegar hasta derivados, fertilizantes, transporte marítimo y darle herramientas a los asistentes para que esas conversaciones se traduzcan en proyectos”, afirmó.
Fertilizantes: una oportunidad estratégica
Uno de los temas centrales del congreso fue la posibilidad de producir fertilizantes en Colombia a partir de hidrógeno, en medio de la volatilidad internacional que sigue afectando precios y disponibilidad de estos insumos. Actualmente, el país importa cerca de 2 millones de toneladas de materias primas para fertilizantes, equivalentes a unos 830 millones de dólares. Esto representa el 83 % de la demanda total del agro colombiano, una dependencia que mantiene bajo presión a productores y consumidores.
Para Villa, las recientes crisis internacionales dejaron en evidencia la vulnerabilidad del mercado. “Nos quedamos viendo únicamente el costo inmediato y dejamos de lado la garantía de suministro y la inestabilidad geopolítica. Hoy vemos cómo un fertilizante puede triplicar su precio por conflictos internacionales”, señaló. En ese contexto, el hidrógeno empieza a posicionarse como una alternativa industrial estratégica. El amoníaco, base de los fertilizantes nitrogenados, depende directamente de esta tecnología, especialmente cuando proviene de fuentes renovables.
Avances regulatorios y retos pendientes
El presidente de la Asociación Hidrógeno Colombia también explicó que el país avanzó rápidamente en regulación, aunque todavía existen retos para extender beneficios tributarios a toda la cadena industrial. “Colombia fue pionera en tener una hoja de ruta y un marco regulatorio favorable para el hidrógeno, pero todavía faltan incentivos para proyectos derivados como fertilizantes y amoníaco”, indicó.
Actualmente, más de 40 proyectos de hidrógeno avanzan en distintas etapas en Colombia. Dos de ellos ya alcanzaron decisión final de inversión: Protium, en Antioquia, enfocado en amoníaco, y Coral, impulsado por Ecopetrol. “Lo que buscamos es industrializar el país, crear nuevos puestos de trabajo y construir cadenas productivas locales que nos hagan más resilientes frente a las crisis globales”, concluyó Villa durante el encuentro.



