Demanda energética mundial crece 2% en 2024 y desafía la transición en Colombia
Demanda energética crece 2% en 2024 y desafía transición en Colombia

Demanda energética mundial crece 2% en 2024 y desafía la transición en Colombia

El Statistical Review of World Energy 2025, elaborado por KPMG, Energy Institute y Kearney, reveló que la demanda mundial de energía aumentó aproximadamente un 2% durante el año 2024. Este crecimiento, que supera las proyecciones iniciales, está ejerciendo una presión significativa sobre las redes eléctricas a nivel global y plantea serios desafíos para la transición energética en países como Colombia.

Presión sobre el sistema colombiano

En el caso específico de Colombia, la situación se ha vuelto particularmente crítica. Los datos muestran que en diciembre de 2025, la demanda de energía alcanzó los 7.192,68 gigavatios hora (GWh), lo que representa un incremento del 4,03% en comparación con el mismo mes del año anterior, cuando se registraron 6.915,44 GWh.

La distribución regional del consumo evidencia concentraciones preocupantes:

  • Región Caribe: 2.048,69 GWh
  • Región Centro: 1.738,49 GWh
  • Región Oriente: 984,80 GWh

Esta tensión en el crecimiento de la demanda se hizo explícita desde enero, cuando el Gobierno suspendió las Transacciones Internacionales de Electricidad con Ecuador para priorizar el abastecimiento interno, una medida que anticipa la lógica del año: proteger la energía firme y operar con márgenes cada vez más estrechos.

Transición energética bajo presión

La transición energética en Colombia no está siguiendo un camino lineal. Mientras se expanden las fuentes renovables, el sistema sigue dependiendo de fuentes tradicionales para mantener la estabilidad del suministro. El sistema energético colombiano inicia 2026 en una fase decisiva donde su trayectoria estará determinada por variables operativas y regulatorias clave:

  1. Confiabilidad del abastecimiento
  2. Ejecución de infraestructura
  3. Señales de inversión
  4. Sostenibilidad financiera del mercado eléctrico

Todo esto en un entorno de mayor presión sobre la demanda y riesgos crecientes de variabilidad climática.

El papel crucial del gas natural

Un factor determinante en este escenario es el frente del gas natural. Reportes del Gestor del Mercado han advertido sobre déficits de oferta para el período 2026-2028, lo que refuerza la necesidad de gas importado como respaldo, especialmente para la generación térmica. Esta dependencia eleva costos operativos y confirma que el gas seguirá siendo un combustible de transición clave para sostener la confiabilidad mientras maduran proyectos estructurales de mayor plazo.

Desafíos de gobernanza y posibles soluciones

Colombia enfrenta un desafío de gobernanza energética que requiere:

  • Reglas claras y estables
  • Permisos oportunos
  • Ejecución ágil de proyectos
  • Modernización de redes
  • Coordinación efectiva entre sectores público y privado

El estudio advierte que "si no se aceleran decisiones e inversiones, la presión sobre la demanda y la infraestructura puede traducirse en restricciones operativas y en un 'racionamiento silencioso' en las zonas con mayores limitaciones de red".

Mecanismos para garantizar la confiabilidad

Entre las soluciones propuestas para mantener la confiabilidad y continuar con la transición energética destacan:

Contratación a largo plazo: El Gobierno activó el primer mecanismo de contratación de energía eléctrica a largo plazo, habilitando contratos de hasta 15 años e incorporando energías limpias, baterías y productos horarios.

Subastas de energía: Se encuentran en proceso dos subastas estratégicas:

  1. Enfocada en la expansión del cargo por confiabilidad para el período 2029-2030, convocada por la Comisión de Regulación Minero-Energética (Creg)
  2. Anunciada el 20 de enero de 2026, que define un mecanismo de contratación de energía eléctrica a largo plazo con objetivos de asegurar abastecimiento, diversificar la matriz eléctrica y avanzar en la transición energética

Sin embargo, Alejandro Castañeda, presidente de Andeg (gremio de las centrales térmicas), expresó preocupación sobre el éxito de estos procesos, señalando que "es una subasta enfocada en una tecnología que es en renovables, solares. Hablan de baterías y eólicos", en medio de un mercado con oferta limitada.

Perspectivas para 2026

2026 se perfila como un año de transición energética bajo presión extrema, con decisiones de corto plazo centradas en confiabilidad, señales de largo plazo para destrabar la inversión, y un sistema que exige resolver cuellos de botella en infraestructura, permisos y reglas.

Como concluye el estudio, "el resultado dependerá de convertir inversiones y mecanismos de mercado en proyectos en operación y mejorar la flexibilidad sin perder competitividad". La transición con alta penetración renovable exige, además de nueva generación, redes modernizadas, digitalización y gestión avanzada del riesgo.