El Niño llegaría antes y sería fuerte: advierten sobre riesgo energético
El Niño llegaría antes y sería fuerte: riesgo energético

El fenómeno de El Niño podría llegar antes de lo previsto y será fuerte o muy fuerte, según las más recientes advertencias del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (Ideam). Los pronósticos de la entidad descartan que el fenómeno sea moderado e indican que hay un 82 % de probabilidad de que se consolide entre junio y agosto de 2026.

Sector eléctrico en alerta

El sector eléctrico llegaría a ese escenario bajo niveles de estrés, como lo advirtió la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen). Natalia Gutiérrez, presidenta del gremio y del Consejo Gremial, aseveró que el país está ante una tormenta perfecta. El gremio hizo hincapié en la necesidad de encender las plantas térmicas de inmediato para preservar el agua de los embalses de cara a los meses más duros de sequía que podría traer El Niño. El problema es que esas plantas tendrían que operar con gas importado, más caro, lo que presionaría los precios en bolsa. A eso se suma el llamado a arrancar una campaña nacional de ahorro de agua y energía.

Los elementos de la tormenta

A la fecha, los niveles de los embalses están cerca del 64 % y, como indicó el Ideam, se esperan lluvias menores para el segundo semestre de 2026. XM, el operador del mercado, trazó una senda de referencia (la señal que indica cuánta agua deben guardar los embalses para superar el periodo seco sin racionamientos) y la meta es llegar a diciembre por encima del 80 %. El déficit entre oferta y demanda de energía en firme es otro elemento de esa tormenta. Según datos de XM citados por Acolgen, el faltante es de 2,3 % este año y seguiría creciendo en años siguientes: -4,4 % en 2027, -5,2 % en 2029 y -6,8 % en 2030.

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Este martes, Acolgen indicó que lo anterior tiene que ver con que los nuevos proyectos de generación llevan años sin entrar a tiempo. En 2022 ingresó solo el 28 % de la energía esperada; en 2023, el 17 %; en 2024, el 25 %; en 2025, apenas el 10,8 %. Lo que va de 2026 es más diciente: de los 4.475 megavatios proyectados, solo ha entrado el 6,3 %. A eso se suma la incertidumbre en el suministro de gas. Las plantas térmicas necesitan combustible para operar y Colombia no cuenta hoy con la disponibilidad de gas nacional que debería tener, de ahí que las importaciones se hayan incrementado. Hacer funcionar las plantas térmicas a tiempo completo implica, además, revisar cronogramas de mantenimiento, pues, como lo aclaró el gremio, estas no están diseñadas para funcionar por periodos largos.

¿Subirán las facturas de energía?

Si bien el fenómeno de El Niño presionaría los precios de energía en bolsa (el mercado donde se transa la electricidad que no está cubierta por contratos), el impacto en la factura de la mayoría de colombianos sería acotado, según explicó Gutiérrez. La gran mayoría de hogares y empresas consume energía bajo contratos de largo plazo, lo que funciona como una cobertura natural de precios. El diseño del mercado que tenemos protege al comprador de esas subidas. Esa diferencia la toman los generadores, dijo. Según la líder gremial, el alza no debería afectar más del 9 % de la factura. Quienes sí quedarían más expuestos son los mercados sin contratos de largo plazo. Air-e, la comercializadora intervenida que atiende a más de 1,3 millones de usuarios en Atlántico, Magdalena y La Guajira, sería el caso más sensible, de acuerdo con Acolgen.

¿Qué debería hacerse frente al Niño?

El primer paso, según el gremio, es que el gobierno coordine con las empresas la logística del gas para garantizar disponibilidad de combustible nacional e importado. Acolgen también llamó a revisar los cronogramas de mantenimiento de plantas y a identificar qué industrias pueden autogenerar o desconectarse temporalmente de la red para quitarle presión al sistema. Así mismo, el gremio llamó la atención sobre los decretos de la segunda emergencia económica del gobierno (entre ellos el decreto 177) que le otorgaron a la ANLA la potestad de modificar licencias ambientales de manera unilateral, lo que, según Acolgen, podría terminar restringiendo la capacidad de almacenamiento de los embalses en un momento de alto estrés como durante el fenómeno de El Niño. Esos decretos siguen vigentes y están en revisión por la Corte Constitucional.

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Por otro lado, el gremio pidió adoptar mecanismos de respuesta de la demanda (incentivos para que hogares y empresas ahorren energía), flexibilizar las reglas de operación para momentos de escasez y revisar el estatuto para situaciones de riesgo de desabastecimiento. Un tercer frente es el financiero. Acolgen señaló que el gobierno les adeuda cerca de COP 9 billones a las comercializadoras del país. De ese total, unos 2,5 billones corresponden a lo que Air-e les debe a los generadores. Sin liquidez, advirtió el gremio, el sector no tiene con qué responder a una emergencia.

El costo de no actuar fue estimado por Fedesarrollo en un estudio citado por Gutiérrez: un apagón le costaría a Colombia 1,7 puntos del PIB, equivalente a COP 250.000 millones por hora de corte. El pasado 7 de mayo, Colombia rompió su récord histórico de demanda de energía eléctrica.