Energía renovable en Colombia: retos y oportunidades para la transición
Energía renovable en Colombia: retos y oportunidades

Los proyectos de generación renovable no convencional son fundamentales para avanzar en la transición energética y fortalecer la confiabilidad del sistema eléctrico colombiano a largo plazo. Su rol complementario frente a la hidroelectricidad y su capacidad para reemplazar gradualmente la generación térmica son evidentes. La tecnología está disponible, existe interés empresarial y el país cuenta con una base sólida para acelerar este proceso, siempre que las condiciones regulatorias y de ejecución acompañen este esfuerzo.

Ejecución de proyectos: el principal desafío

Las cifras indican que el reto no es la falta de proyectos, sino la necesidad de destrabar su ejecución. Según XM, de los 4.475 megavatios (MW) previstos para este año, solo han ingresado 291 MW. El informe más reciente de SER Colombia señala que apenas 177 MW, correspondientes a 16 proyectos de sus afiliados, entrarían en operación este año. Además, se requieren 6.000 MW adicionales para 2027. Proyectos por 5.086 MW aún esperan alcanzar su cierre financiero.

Existe una oferta amplia de proyectos y un interés real de los inversionistas, lo cual es un punto de partida valioso. Sin embargo, en los últimos cinco años, ha entrado en operación menos del 30 % de los proyectos de generación. Más que insistir en el diagnóstico, es necesario concentrarse en cómo acelerar decisiones, reducir incertidumbres y dar viabilidad a las inversiones que ya están sobre la mesa.

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La transmisión: un eslabón crítico

Con frecuencia, la conversación se centra en la generación y deja en segundo plano la transmisión, a pesar de que cumple un papel igualmente estratégico. Generar energía es insuficiente si el sistema no puede transportarla de manera segura y eficiente. Por ello, acelerar redes, licencias y decisiones de inversión debe asumirse como parte integral de la transición.

En la región Caribe, esto es crítico debido al rezago significativo en las redes, justo donde se concentra buena parte de la expansión solar y eólica. Según datos del sector, las líneas de transmisión presentan retrasos de más de 10 años. Por eso, allí las soluciones deben llegar con contundencia: robustecer la infraestructura e incorporar innovaciones, como sistemas de almacenamiento con baterías, puede facilitar el desarrollo confiable de una energía marcada por la intermitencia del viento y la radiación solar.

Caso emblemático: la Línea Colectora

La Línea Colectora es uno de los casos más visibles de este rezago. Aunque fue aprobada en 2016, llegará una década después tras un enorme esfuerzo institucional. Se trata de una obra fundamental para la transición, porque permitirá recoger nueva energía renovable e incorporarla al sistema de transmisión nacional. Este caso demuestra por qué es urgente brindar el mismo apoyo para remover cuellos de botella y destrabar proyectos estratégicos que ya cuentan con justificación técnica y valor sistémico.

Hacia una transición confiable

Colombia cuenta con el potencial para preservar su soberanía eléctrica y avanzar en una transición confiable. Las empresas han mostrado disposición para invertir, la tecnología necesaria ya está disponible y los proyectos existen. Lo que se necesita es un entorno de ejecución más predecible: gestión pública efectiva, reglas estables, subastas claras y coordinación institucional. La ejecución oportuna de los proyectos de generación, transmisión y almacenamiento será determinante para mantener la seguridad energética que ha permitido evitar apagones durante más de 30 años.

Por Isagen

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