Gas venezolano emerge como solución energética inmediata, pero genera polémica por costos y dependencia
Gas venezolano: solución energética con debate por costos y riesgos

Gas venezolano emerge como solución energética inmediata, pero genera polémica por costos y dependencia

El gobierno colombiano avanza aceleradamente en la importación de gas natural desde Venezuela como respuesta al déficit de oferta energética previsto para los próximos meses. Esta iniciativa, que podría concretarse en el corto plazo, enfrenta importantes limitaciones técnicas y jurídicas, pero representa una opción inmediata para garantizar el suministro energético nacional.

Licencias, infraestructura y tiempos de implementación

El ministro de Minas y Energía ha señalado que, desde el punto de vista operativo, "no se necesita" una intervención adicional del Estado, ya que existen operadores privados con capacidad de importar gas, similar a lo ocurrido con el GLP. Sin embargo, el gobierno busca que Ecopetrol participe directamente en el proceso, lo que implica obtener una licencia internacional específica.

En este contexto, ya se han establecido contactos diplomáticos con Estados Unidos para facilitar los trámites necesarios. "Eso es voluntad política, ellos sacan una licencia de un día para otro", afirmó el ministro, aunque precisó que las autoridades estadounidenses han solicitado información detallada sobre el alcance y características del proyecto energético binacional.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

El principal obstáculo técnico identificado es la reparación de 4,7 kilómetros del gasoducto binacional en el lado colombiano. "Ese es el trámite más demorado", indicó el funcionario, al explicar que se evalúa un esquema conjunto en el que se contrataría una empresa colombiana con apoyo de personal especializado venezolano para acelerar las obras de rehabilitación.

Actualmente, el proyecto enfrenta una doble limitación significativa. "Hoy es una imposibilidad técnica y hay una imposibilidad jurídica por el tema de la licencia", declaró el ministro, señalando que ambas problemáticas se están trabajando en paralelo para agilizar el proceso de importación.

Precio proyectado y costos reales del suministro

El gobierno proyecta que el gas venezolano podría llegar a Colombia con un precio cercano a 6 dólares por millón de BTU, lo que representaría una cifra significativamente menor a los valores actuales del mercado energético colombiano. "Eso sería muy importante", afirmó el ministro, destacando que permitiría ampliar la oferta energética en el corto plazo de manera considerable.

Sin embargo, Alejandro Lucio, director ejecutivo de Óptima Consultores, advirtió que este valor corresponde únicamente al costo de la molécula de gas y no refleja el precio final para el usuario colombiano. "Una cosa es el costo de la molécula y otra cosa es traerlo desde Venezuela hasta acá", explicó el experto energético.

Lucio señaló que el gas venezolano no necesariamente se encuentra cerca de la frontera colombiana, por lo que debe transportarse primero dentro del territorio venezolano y posteriormente en Colombia. "El costo de traer el gas a Colombia y llevarlo al usuario final es otro", indicó, subrayando que se requieren inversiones significativas en infraestructura para habilitar el suministro continuo y confiable.

En ese sentido, el experto enfatizó que el precio final dependerá de la combinación entre el costo del gas y los gastos de transporte e infraestructura. "Tienes que estar seguro de que poner ese gas en la demanda en Colombia, incluyendo lo que se requiere en términos de infraestructura, es igualmente eficiente", afirmó. Además, señaló que estas inversiones necesarias deberán ser financiadas eventualmente por los usuarios finales del servicio.

Impacto en el mercado energético y riesgos geopolíticos

El ministro sostuvo que el mercado energético responde principalmente a señales de precio. "El mercado compite con precios", afirmó, señalando que si el gas venezolano resulta más barato que otras alternativas, será la opción preferida por los consumidores. "Si estamos trayendo gas importado en 14, 15 o 16 dólares y podemos traer uno a mitad de precio, el mercado va a elegir".

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar

El suministro inicial desde Venezuela sería de 60 millones de pies cúbicos diarios, con posibilidad de ampliarse a 100 millones en un plazo de seis meses. "Iniciar es muy importante", señaló el ministro, indicando que ese volumen es comparable al proyectado por otras fuentes energéticas, pero con ventajas significativas en términos de costo y tiempo de implementación.

Sin embargo, Lucio advirtió que el análisis económico debe ser completo y considerar todos los factores involucrados. "Si el gas de Venezuela es más barato, se pone en discusión Sirius", afirmó, refiriéndose al proyecto de exploración costa afuera, aunque insistió en que esa evaluación no puede limitarse únicamente al precio de la molécula de gas.

El experto también señaló que la entrada de este suministro venezolano podría afectar otros proyectos energéticos en desarrollo. "No solamente ponen entredicho Sirius, sino un montón de proyectos de importación de gas y plantas de regasificación", explicó, indicando que si el gas venezolano resulta más competitivo, esas inversiones podrían dejar de ser viables económicamente.

Más allá de las consideraciones económicas, Lucio subrayó que existe un riesgo estructural significativo asociado a la dependencia externa del suministro energético. Recordó que en el pasado Colombia importó gas desde Venezuela, pero en momentos críticos de necesidad no recibió el suministro comprometido. "Cuando nosotros tuvimos la necesidad del gas de Venezuela, no nos cumplieron", afirmó categóricamente.

En ese sentido, advirtió que Colombia no puede depender de factores geopolíticos y relaciones internacionales variables para garantizar el abastecimiento energético continuo de la población y la industria nacional.

Necesidad inmediata y estrategia energética integral

A pesar de las advertencias y riesgos identificados, el experto reconoció que en la coyuntura actual la importación desde Venezuela es necesaria y urgente. "El gas local no da para abastecernos", indicó, planteando que la política energética colombiana debe combinar soluciones inmediatas con el fortalecimiento progresivo de la autosuficiencia energética nacional.

"El país necesita todas las formas de suministro", afirmó Lucio, insistiendo en que la importación debe facilitarse como medida temporal, pero sin abandonar el desarrollo de recursos propios ni los proyectos de largo plazo que fortalezcan la seguridad energética colombiana.

La estrategia energética, según los expertos, debe incluir múltiples fuentes simultáneamente: gas venezolano, proyectos de regasificación, exploración costa afuera y desarrollo de yacimientos nacionales. Solo mediante esta diversificación Colombia podrá enfrentar el déficit energético actual mientras construye una base sólida para el futuro, minimizando los riesgos de dependencia externa y garantizando precios competitivos para los consumidores.