Windpeshi: bloqueos y 7 años de espera reavivan dudas sobre viabilidad del proyecto eólico de Ecopetrol en La Guajira
Windpeshi: bloqueos y 7 años reavivan dudas sobre proyecto de Ecopetrol

Windpeshi: bloqueos y 7 años en espera reavivan dudas sobre viabilidad del proyecto eólico de Ecopetrol

El proyecto eólico Windpeshi, ubicado en el departamento de La Guajira, ha vuelto a paralizarse tras seis días consecutivos de cierre por parte de comunidades indígenas Wayuu, reabriendo profundos interrogantes sobre la viabilidad de una iniciativa que Ecopetrol adquirió en 2025 a pesar de un historial marcado por retrasos, bloqueos recurrentes y abandono por parte de su anterior operador.

Un proyecto cuestionado desde sus orígenes

La interrupción actual ocurre en medio de reclamos por el presunto incumplimiento del derecho a la consulta previa, un punto crítico que no solo afecta el desarrollo inmediato del parque eólico, sino que vuelve a poner en discusión la capacidad de ejecución de proyectos energéticos en esta región del país. Mientras Ecopetrol mantiene su apuesta por reactivar la obra, expertos del sector energético advierten que los problemas estructurales que llevaron a la salida de su anterior dueño no han desaparecido y podrían ser irremediables.

Las comunidades que mantienen el cierre sostienen que el avance del proyecto ha alterado dinámicas sociales y culturales ancestrales, además de generar preocupaciones significativas por impactos ambientales no mitigados adecuadamente. Según reportes de medios locales, líderes indígenas señalan que no todas las autoridades tradicionales han sido incluidas en los procesos de concertación, lo que ha derivado en nuevas tensiones internas y en la decisión de bloquear el acceso a las obras de manera permanente.

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Historia de un activo problemático

Windpeshi, diseñado para instalar 41 aerogeneradores y alcanzar una capacidad de 205 megavatios, es presentado por Ecopetrol como una pieza relevante dentro de su estrategia de transición energética hacia fuentes renovables. Sin embargo, en el terreno, el proyecto sigue sin retomar un ritmo sostenido de ejecución y acumula nuevos episodios de parálisis que se suman a una historia ya complicada.

El parque eólico no comenzó bajo la administración de Ecopetrol. Su estructuración inició entre 2019 y 2020, y en 2021 la multinacional Enel Green Power dio inicio formal a la construcción con una meta ambiciosa de entrada en operación entre 2022 y 2023. Ese cronograma nunca se cumplió. Durante 2022 y 2023, el proyecto enfrentó más de 33 bloqueos por parte de comunidades locales, lo que ralentizó dramáticamente las obras y elevó los costos de manera significativa.

En mayo de 2023, Enel decidió suspender el proyecto de manera indefinida cuando apenas alcanzaba un 25% de ejecución física, una decisión que hoy alimenta las dudas sobre la compra realizada posteriormente por Ecopetrol. Un experto del sector energético consultado sostiene que la iniciativa ya presentaba señales claras de inviabilidad antes de cambiar de manos.

"Ecopetrol compra ese proyecto que ya estaba en una mala condición. Enel había trabajado dos años y en la realidad solamente había avance de un año. Es decir, iban con un 50% de atraso en tiempo", explicó el analista, quien pidió mantener su nombre en reserva.

La apuesta de Ecopetrol bajo presión

En julio de 2025, Ecopetrol anunció oficialmente la compra del 100% de Windpeshi como parte de su estrategia de diversificación energética. La empresa estatal proyectó una inversión cercana a los 350 millones de dólares para completar la obra entre 2025 y 2027, presentando la operación como una oportunidad estratégica para avanzar en generación renovable y reducir la dependencia de fuentes fósiles.

Sin embargo, desde el inicio surgieron interrogantes fundamentales sobre si la compañía estaba asumiendo un proyecto con problemas estructurales no resueltos. El experto consultado plantea esa duda de manera directa: "Estoy comprando un proyecto siniestrado. Es un proyecto que ya estaba cancelado por una compañía que dijo yo no puedo seguir acá".

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A su juicio, la decisión de Ecopetrol se sustentó principalmente en la expectativa de lograr una gestión social más efectiva que la de su predecesor. "Lo compra con la promesa de que sí es capaz de gestionarlo con la gente o de pronto compra un hueco. Se tiraron de cabeza suponiendo que eran capaces de destrabar el proyecto", afirmó el analista.

El paso del tiempo, sin embargo, no ha disipado esas dudas fundamentales. "Llevan dos años y medio con el proyecto y no ha pasado nada", señaló con preocupación. Aunque Ecopetrol reportó avances superiores al 90% en procesos de consulta previa a finales de 2025 y su Junta Directiva aprobó recursos importantes para la reactivación, los nuevos bloqueos evidencian que los acuerdos alcanzados no han logrado estabilizar el entorno social de manera sostenible.

Consulta previa y límites del modelo actual

El nuevo cierre del proyecto vuelve a poner en primer plano el papel complejo de la consulta previa en la ejecución de iniciativas energéticas en territorios indígenas. En La Guajira, la presencia de múltiples comunidades Wayuu con estructuras de autoridad tradicional diversas ha implicado procesos extensos y fragmentados que afectan directamente los cronogramas de ejecución.

El viceministro de Energía, Víctor Paternina, reconoció que existen dificultades importantes, aunque insistió en que no son insalvables con el trabajo adecuado. "Hoy podemos tener dificultades, pero después que se haga un trabajo social mancomunado con los líderes, de la mano con las comunidades, eso seguramente se destraba", señaló el funcionario durante declaraciones recientes.

El viceministro también hizo referencia a otros proyectos en la región como punto de comparación alentador. "El referente más cercano que tenemos en La Guajira con estas comunidades es Colectora. Y Colectora sí se está ejecutando y se va a entregar a mitad de año", indicó, al mencionar la línea de transmisión liderada por el Grupo Energía Bogotá.

No obstante, expertos independientes advierten que la comparación no resuelve las dificultades específicas de los proyectos de generación de energía. Según el analista consultado, incluso la línea colectora enfrentó retrasos significativos antes de avanzar. "Hasta que no hiciste consulta con 150 comunidades, no pudiste despegar y ya tienes un atraso de cuatro años frente al momento en el que tenía que haber entrado", explicó detalladamente.

Falta de regulación clara

El problema de fondo, según distintas voces del sector energético y expertos en derecho indígena, radica en la ausencia de una regulación clara y específica que establezca tiempos, procedimientos y responsabilidades definidas en los procesos de consulta previa.

"Falta una normativa que reglamente el procedimiento de la consulta previa, los derechos y obligaciones de las partes, y lo más importante, que defina plazos en los cuales si no llegan a un acuerdo las partes, entonces sea una entidad del gobierno quien defina las medidas de manejo", afirmó José Plata, abogado experto en el sector energético con amplia experiencia en temas de consulta previa.

El especialista agregó que el esquema vigente traslada la carga completa de la negociación al promotor del proyecto y a la comunidad, sin mecanismos de resolución eficientes. "Actualmente el trámite está en una Directiva Presidencial que se traduce en la práctica en un derecho a veto de la comunidad étnica frente al proyecto", señaló Plata durante una entrevista reciente.

En ese contexto complejo, la reactivación efectiva de Windpeshi no solo depende de acuerdos puntuales con comunidades específicas, sino de condiciones estructurales y regulatorias que, según coinciden varios expertos, no han cambiado sustancialmente desde la salida de su anterior operador. La pregunta que queda flotando en el aire es si Ecopetrol podrá lograr lo que Enel no pudo, o si ha heredado un proyecto con problemas de viabilidad que podrían resultar insuperables incluso para la petrolera estatal.