La Autonomía del Banco de la República: Clave en la Lucha Contra la Inflación
Autonomía del Banco de la República en la lucha contra la inflación

La Autonomía del Banco de la República: Un Pilar Fundamental en la Estabilidad Económica

Un principio esencial del buen gobierno corporativo, aplicable a empresas y organismos tanto públicos como privados, radica en la independencia de los miembros de sus consejos directivos respecto a quienes los nominan. Desde el momento de su posesión, su obligación ética y legal es velar por el cumplimiento de la misión constitucional o estatutaria de la entidad que dirigen, en lugar de someterse a intereses particulares.

El Caso del Banco de la República: Un Ejemplo de Colegiatura y Pluralismo

Este fundamento ha sido cabalmente observado por el Banco de la República desde su refundación con la Constitución de 1991. Sus directores conforman una corporación colegiada cuyo objetivo superlativo es preservar el poder adquisitivo de la moneda, es decir, mantener una inflación baja, estable y predecible. Esto es una condición indispensable para la sostenibilidad del crecimiento económico, el empleo y el bienestar colectivo.

La colegiatura implica pluralismo y diversidad de opiniones, así como plena autonomía para votar en conciencia sobre cualquier decisión, siempre que se circunscriba al control de la inflación. Además, requiere acoger, sin cuestionarla públicamente, la voluntad mayoritaria de los directores, lo que constituye el deber ser de esta institución.

La Decisión de Elevar la Tasa de Interés: Una Medida Acertada y Necesaria

La determinación de elevar en 100 puntos básicos la tasa de interés de referencia del Banco no pudo ser más acertada. Este es apenas el comienzo de un ciclo de contracción monetaria que debe proseguir como respuesta al borbotón inflacionario. El comunicado de la Junta y las minutas de su última reunión abundan en argumentos que soportan esta medida y los reajustes adicionales por venir.

Entre los factores clave que justifican esta decisión, cabe destacar:

  • La persistencia del ritmo de aumento de los precios de bienes y servicios de la canasta familiar durante los últimos seis años, aún muy por encima de la meta fijada por la institución.
  • La senda pronunciadamente alcista de la inflación básica, que excluye alimentos y energía para aislar choques de oferta, reflejando un exceso de demanda originado en un consumo superior a la capacidad productiva.
  • La insoportable presión sobre los precios del déficit fiscal, el más alto desde la guerra de los mil días, resultado de un gasto que desborda los ingresos debido a la expansión burocrática del Estado.
  • El disparo sin precedentes de las expectativas de inflación, variable crucial para una política monetaria responsable.

Críticas y Defensa de la Autonomía Institucional

El statu quo actual es insostenible y significaría seguir apoyando la economía con medidas populistas, como el incremento insensato del salario mínimo o la contratación masiva de gestores electorales. En este contexto, resulta desacertada la crítica del ministro de Hacienda, quien señaló como culpables a cuatro de los siete integrantes de la Junta del Banco por no seguir órdenes de la casa de Nariño, en lugar de respetar su lealtad al espíritu de la Carta Magna.

El funcionario yerra al intentar torcer el principio de colegiatura en gobierno corporativo, afirmando que la decisión fue de unos cuantos miembros y no de la Corporación. Esto contradice la norma hasta ahora bien seguida de respetar la naturaleza colegial del cuerpo directivo del Banco, poniendo en riesgo un pilar fundamental de la estabilidad económica colombiana.

Por Carlos Gustavo Cano Sanz, excodirector del Banco de la República y Ecopetrol y exministro de Agricultura.