BCU enfrenta decisión crucial sobre tasas de interés en Uruguay
El Comité de Política Monetaria (Copom) del Banco Central del Uruguay (BCU) celebra este martes una reunión determinante que podría marcar el fin de un ciclo expansivo de siete recortes consecutivos de la Tasa de Política Monetaria (TPM). El escenario actual presenta una paradoja: mientras la inflación local alcanza niveles históricamente bajos, la volatilidad internacional generada por conflictos geopolíticos introduce nuevos riesgos inflacionarios.
Inflación en mínimos históricos versus presiones externas
Los datos más recientes muestran que la inflación interanual a marzo se ubicó en 2,94%, cifra que no solo se sitúa por debajo del piso del rango de tolerancia del BCU (3%-6%), sino que representa el nivel más bajo registrado en los últimos setenta años. Este panorama favorable contrasta abruptamente con el entorno global, donde las tensiones en Medio Oriente y el conflicto con Irán han impulsado al alza los precios de la energía y el petróleo, creando un escenario de elevada incertidumbre.
En su última comunicación oficial, el Copom reconoció que los riesgos sobre la inflación ahora aparecen más balanceados. Aunque el principal peligro sigue siendo que la inflación se mantenga por debajo de la meta establecida, el impacto de los precios internacionales podría alterar significativamente esta evaluación.
Expectativas del mercado y análisis económico
Tras el último recorte de marzo, que dejó la TPM en 5,75%, el mercado financiero ha comenzado a cambiar sus proyecciones. Según el economista Aldo Lema, la aplicación de la Regla de Taylor -una fórmula que estima el nivel adecuado de las tasas de interés considerando inflación y actividad económica- indica actualmente que el BCU debería optar por mantener la tasa referencial, rompiendo así la tendencia de bajas constantes.
Las expectativas del mercado reflejan este cambio de perspectiva:
- Los operadores financieros ya no proyectan nuevas reducciones de la tasa
- Anticipan una estabilización en el corto plazo
- Prevén un posible aumento de 25 puntos básicos para el inicio del segundo semestre de 2026
Factores que presionan hacia un cambio de política
Detrás de estas proyecciones se encuentra la convicción de que el actual nivel de inflación no será sostenible. Los analistas anticipan un repunte en los próximos meses impulsado por dos factores principales:
- El estímulo monetario derivado de los sucesivos recortes de la Tasa de Política Monetaria
- El encarecimiento de los combustibles debido al conflicto en Medio Oriente y la suba del precio del petróleo
Esta visión ya se materializa en el mercado de deuda local, donde los rendimientos de las Letras de Regulación Monetaria (LRM) han experimentado aumentos sostenidos en las últimas semanas.
Contexto internacional y recomendaciones del FMI
La cautela que podría adoptar el BCU se alinea con las preocupaciones expresadas por organismos multilaterales. Según el informe de abril de 2026 del Fondo Monetario Internacional (FMI), la inflación general mundial ha sufrido revisiones al alza debido al conflicto en Oriente Medio, proyectándose ahora en 4,4% para 2026 y 3,7% para 2027.
El estallido de la guerra ha impactado significativamente:
- Mercados de materias primas
- Expectativas inflacionarias globales
- Precios de la energía
En escenarios más graves, con daños persistentes en la infraestructura energética, la inflación global podría escalar hasta 5,4% en 2026 o incluso superar 6% para 2027. Ante este panorama, el FMI recomienda que los bancos centrales actúen con decisión para evitar que estos shocks de oferta desestabilicen las expectativas, manteniendo una comunicación transparente y preservando su independencia para asegurar la credibilidad de la política monetaria.
Decisión entre datos locales y riesgos globales
La reunión de este martes representa un momento crucial para la política monetaria uruguaya. El BCU deberá decidir si prioriza el dato actual de inflación -marcadamente favorable- o si adopta una postura más cautelosa frente al complejo escenario geopolítico internacional. Esta decisión no solo afectará el costo del crédito en Uruguay, sino que enviará señales importantes sobre la capacidad del banco central para navegar entre presiones domésticas y externas en un contexto global cada vez más volátil.



