Desplomes del oro: ¿Ajuste técnico o fin del ciclo alcista? Análisis de expertos
Desplomes del oro: ¿Ajuste técnico o fin del ciclo alcista?

Desplomes del oro: ¿Ajuste técnico o fin del ciclo alcista? Análisis de expertos

Después de un ascenso extraordinario que llevó al oro a registrar máximos históricos sin precedentes, el metal precioso ha enfrentado correcciones significativas en las últimas semanas. Este movimiento ha generado un intenso debate entre inversionistas y analistas sobre si estamos ante el final de una burbuja especulativa o simplemente frente a ajustes normales dentro de una tendencia alcista de largo plazo.

Correcciones tras un rally histórico sin precedentes

Según análisis especializados de Finect, el comportamiento del oro durante 2025 fue verdaderamente excepcional. El metal registró 45 nuevos máximos históricos solo en ese año, un desempeño que, según múltiples analistas, hacía prácticamente inevitable la aparición de correcciones técnicas en algún momento.

Estas caídas se producen principalmente cuando los inversionistas deciden tomar ganancias después de subidas abruptas, sin que esto necesariamente implique un cambio en los fundamentos estructurales del mercado. Los expertos consultados señalan que el oro llegó a niveles técnicamente sobrecomprados, situación que típicamente deriva en ajustes temporales de precios.

A este factor se suma la volatilidad generada por las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal y los movimientos del dólar estadounidense, elementos que influyen directamente en el atractivo del metal precioso como activo refugio en el corto plazo.

La visión de JP Morgan: demanda estructural intacta

Desde una perspectiva de largo plazo, JP Morgan Global Research descarta categóricamente que los recientes descensos representen el fin del ciclo alcista del oro. Natasha Kaneva, directora de Estrategia Global de Materias Primas del banco, ha señalado claramente que "este repunte del oro no ha sido ni será lineal", pero enfatiza que las fuerzas fundamentales que impulsan su valorización siguen completamente vigentes.

El banco destaca datos contundentes: la demanda combinada de inversionistas institucionales y bancos centrales superó las 980 toneladas en el tercer trimestre de 2025, lo que representa más del 50% por encima del promedio de los trimestres anteriores. Para JP Morgan, este nivel extraordinario de demanda explica por qué, a pesar de las correcciones recientes, el oro mantiene un soporte sólido en el mercado.

Las proyecciones del banco indican que el metal podría promediar precios cercanos a los 5.000 dólares por onza hacia finales de 2026, manteniendo así su atractivo como activo de inversión.

Factores que respaldan la tendencia alcista a largo plazo

Tanto JP Morgan como Finect coinciden en que el oro enfrenta actualmente un entorno de alta sensibilidad, donde cualquier variación en las tasas de interés o decisiones de los bancos centrales puede generar movimientos bruscos en su cotización. Sin embargo, destacan que factores estructurales clave continúan respaldando al metal como activo refugio:

  • La diversificación de reservas oficiales por parte de bancos centrales de economías emergentes
  • El aumento sostenido de la deuda global y los déficits fiscales
  • La persistente incertidumbre geopolítica en múltiples regiones del mundo
  • La debilidad relativa del dólar en el escenario internacional

Por qué las caídas no implican un cambio de tendencia

En este contexto, los recientes descensos del precio del oro se interpretan más como ajustes naturales dentro de un mercado alcista que como señales de un colapso inminente. Finect subraya que, históricamente, el oro ha mostrado episodios similares en otros ciclos de expansión, sin que ello haya impedido nuevas fases de valorización cuando los fundamentos económicos permanecen intactos.

Durante 2025, el oro acumuló ganancias cercanas al 55% y superó por primera vez la barrera psicológica de los 4.000 dólares por onza, impulsado por múltiples factores concurrentes. Ese ritmo acelerado de valorización generó inevitablemente episodios de sobrecalentamiento de corto plazo, que explican los retrocesos recientes en su cotización.

Los analistas concluyen que, mientras persistan los factores estructurales que han impulsado la demanda de oro en los últimos años, las correcciones actuales representan oportunidades de compra más que señales de alarma para los inversionistas con horizonte de largo plazo.