Dólar en Colombia proyecta sesgo bajista con rango entre $3.550 y $3.620 en mercado local
El dólar en Colombia iniciaría la jornada de este martes 21 de abril con un sesgo bajista moderado, en medio de un entorno de alta volatilidad que seguiría marcando el comportamiento del mercado cambiario. De acuerdo con el más reciente comentario de Investigaciones Bancolombia, el tipo de cambio se movería en un rango entre $3.550 y $3.620, reflejando un escenario sin dirección clara, pero condicionado por factores globales y locales que mantienen cautela entre los inversionistas.
Comportamiento esperado y volatilidad en el mercado
El comportamiento esperado para la jornada se apoya en lo ocurrido en la sesión previa, cuando el dólar cerró en $3.572,50, lo que representó una caída de $11,50 frente al cierre del viernes. Durante ese día predominó una tendencia bajista, con un mínimo de $3.563,10, lo que sugiere un fortalecimiento puntual del peso colombiano en el corto plazo.
Sin embargo, para los expertos, este movimiento no responde a una tendencia estructural, sino a un entorno de mercado caracterizado por la volatilidad, mientras que el análisis señala que la perspectiva para el peso colombiano se mantiene alineada con una tendencia lateral, es decir, sin una dirección definida, pero con variaciones frecuentes dentro de rangos amplios.
Este escenario implica que, aunque el dólar podría abrir con presión a la baja, los movimientos durante la jornada seguirán siendo sensibles a los cambios en el entorno internacional y a la información económica que surja en el día.
Factores externos que presionan el mercado cambiario en Colombia
Cabe recordar que el comportamiento del dólar continúa fuertemente influenciado por factores globales y que en particular, la política monetaria de Estados Unidos se mantiene como uno de los principales determinantes, dado que el mercado espera que la Reserva Federal actúe con cautela frente a los riesgos de inflación al alza y debilidad en el empleo, lo que ha llevado a anticipar que no habrá recortes en la tasa de interés durante el resto del año.
Este contexto tiende a fortalecer al dólar a nivel global, al mantener rendimientos atractivos en activos denominados en esa moneda. En paralelo, las tensiones geopolíticas también están generando ruido en los mercados. No hay que olvidar que durante el fin de semana, Irán reforzó el control sobre el Estrecho de Ormuz, mientras los inversionistas siguen atentos a posibles negociaciones con Estados Unidos en medio de un cese al fuego cuyo plazo vence el 22 de abril.
Como resultado de este entorno, el precio del petróleo Brent repuntó 5,6% en la sesión más reciente y alcanzó los USD95,4 por barril; comportamiento que agrega un componente adicional de volatilidad, dado el impacto que tienen los precios del crudo sobre las economías emergentes y sus monedas.
Variables locales y perspectiva mantienen al dólar en rango
En el frente interno, el mercado cambiario también enfrenta factores que limitan la definición de una tendencia clara por cuenta de la incertidumbre fiscal, el proceso electoral y las emisiones de deuda del Gobierno son elementos que seguirán incidiendo en la volatilidad del dólar en los próximos meses.
Estos factores contribuyen a que el tipo de cambio se mantenga dentro de rangos acotados en el corto plazo, pero con episodios de fluctuación ante cualquier señal de riesgo. La volatilidad a 90 días se ubica en 15,7%, lo que confirma que el mercado sigue siendo altamente sensible a cambios en el entorno económico.
Desde el punto de vista técnico, los indicadores muestran señales mixtas en las que el RSI se ubica en zona neutral, mientras que el histograma del MACD sugiere una tendencia de apreciación para las próximas jornadas, lo que respalda la expectativa de un sesgo bajista en la apertura, aunque limitado por el contexto general.
En este entorno, el mercado también incorpora señales de la economía local; luego de que el Indicador de Seguimiento a la Economía creciera 1,6% anual en febrero, impulsado principalmente por el sector servicios, lo que ofrece un soporte moderado al peso colombiano, aunque sin suficiente fuerza para cambiar la dinámica del tipo de cambio.
A pesar de la relativa estabilidad de corto plazo, las proyecciones para el mediano plazo siguen apuntando a niveles más altos del dólar, por lo que el análisis prevé que el tipo de cambio podría acercarse a los $3.720 durante el segundo trimestre de 2026, en un contexto de persistente incertidumbre y condiciones externas exigentes.



