Panorama económico colombiano: cautela y desafíos en el horizonte
El inicio de 2026 ha dejado claro que la economía colombiana enfrentará un entorno exigente en los próximos meses, lejos del punto de calma que muchos esperaban. Según la más reciente Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo, los analistas ajustaron sus expectativas hacia un escenario caracterizado por tasas de interés más altas por más tiempo, inflación persistente y un crecimiento económico estable pero sin señales de aceleración.
Política monetaria restrictiva y expectativas de tasas
Uno de los focos principales está en la política monetaria. En enero, la Junta Directiva del Banco de la República decidió incrementar la tasa de intervención en 100 puntos básicos, hasta alcanzar el 10,25%, una decisión que estuvo por encima de las expectativas del mercado. Este movimiento reforzó la percepción de un Banco Central más restrictivo.
Las proyecciones actuales indican que:
- La tasa se mantendría en 10,25% durante febrero
- Podría subir hasta 11,50% en mayo
- Para diciembre de 2026, se anticipa una tasa de 11,75%
Esto significa que el espacio para una relajación monetaria será limitado y las condiciones financieras seguirán siendo estrictas, presionando así los costos de financiamiento para hogares, empresas y el propio Gobierno.
Inflación por encima de la meta y expectativas preocupantes
La inflación es el principal factor detrás de esta postura monetaria restrictiva. Para enero de 2026, la variación anual de los precios se situó en 5,35%, levemente por encima de lo proyectado por los analistas. Las expectativas para los próximos meses no son alentadoras:
- Para febrero: 5,52%
- Para el cierre de 2026: 6,41% (fuera del rango meta)
- Para febrero de 2027: 5,99%
Estas cifras alimentan las proyecciones para la política monetaria y afectan directamente la confianza de los inversionistas, manteniendo un escenario de presión inflacionaria.
Crecimiento económico estable pero sin impulso adicional
En materia de crecimiento económico, el panorama muestra mayor estabilidad pero sin dinamismo significativo. Las proyecciones se mantienen en 2,8% para los próximos ajustes, por encima del dato reportado por el Dane para 2025 que fue de 2,6%. Para todo 2026, la expectativa mediana también se sitúa en 2,8%, dentro de un rango estrecho que refleja una economía que avanza pero sin un impulso adicional claro.
En las cifras trimestrales, los analistas esperan que la proyección se mantenga en 2,8%, sin cambios frente al mes anterior. Esto deja claro que por ahora se espera que la actividad económica evite la desaceleración, pero que tampoco alcance la fuerza necesaria para despegar.
Mercado cambiario y factores internacionales
En el frente cambiario, Fedesarrollo sostuvo que el peso mostró una apreciación en enero, con una tasa de cambio de $3.661, inferior a la esperada en la encuesta previa. Las proyecciones para los próximos meses son:
- Febrero: nivel cercano a $3.670
- Diciembre de 2026: expectativa de $3.800
Aunque se trata de una corrección gradual, el mercado ajustó a la baja su proyección frente al mes anterior, señal de menor presión inmediata en el tipo de cambio.
El entorno internacional también aporta matices importantes. El precio del petróleo Brent cerró enero en US$70,7 por barril, muy por encima de lo anticipado, lo que llevó a expectativas más moderadas hacia adelante:
- Para febrero: US$67 por barril
- Para el cierre de 2026: US$64 por barril
Cambio en el ánimo de los inversionistas
Finalmente, la encuesta refleja un cambio significativo en el ánimo de los inversionistas. Las condiciones sociopolíticas se consolidaron como el factor más relevante para invertir, por encima de la política monetaria y fiscal, en un contexto marcado por la incertidumbre de cara a las próximas elecciones.
Al mismo tiempo, los portafolios muestran una inclinación más defensiva, con mayor preferencia por efectivo y deuda privada. Esto pone sobre la mesa un escenario en el que la economía colombiana seguirá navegando con prudencia durante los próximos meses, en medio de tasas altas, inflación persistente e incertidumbre elevada.
El mensaje de fondo que emerge de estas proyecciones es claro: cautela tanto para la política económica como para las decisiones de inversión, en un año que promete ser desafiante para la economía nacional.