Segundo trimestre de 2026 enfrenta múltiples desafíos económicos y electorales
Colombia inicia el segundo trimestre de 2026 en un contexto de gran incertidumbre económica agravada por el periodo electoral presidencial que se desarrollará entre abril y junio. Según el Plan Financiero del Gobierno, se proyecta un crecimiento del 2,6% para el año, pero diversos factores amenazan con lastrar este desempeño.
Inflación persistente y política monetaria restrictiva
La inflación continúa siendo un problema central para la economía colombiana. En febrero de 2026, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) anual alcanzó el 5,29%, con una variación mensual del 1,08%, manteniéndose significativamente por encima de la meta del 3% establecida por el Banco de la República.
En respuesta a esta situación, la autoridad monetaria endureció su postura el 31 de marzo, elevando la tasa de intervención al 11,25%. Esta medida encarece el crédito y reduce el margen de maniobra para hogares, empresas y el propio Gobierno, generando un efecto de enfriamiento en la actividad económica.
Presión fiscal y crecimiento moderado
El frente fiscal presenta desafíos significativos. El Ministerio de Hacienda proyecta que la deuda neta del Gobierno Nacional alcanzará el 58,7% del Producto Interno Bruto (PIB) en 2026, superando ligeramente el 58,5% registrado al cierre de 2025.
Según Lorena Gutiérrez, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de San Buenaventura en Bogotá, "Colombia no está en una crisis abierta, pero sí en un punto vulnerable" donde cualquier choque externo, político o de confianza puede tener impactos desproporcionados.
Los datos económicos recientes muestran una economía en movimiento pero no lo suficientemente robusta. El PIB del cuarto trimestre de 2025 creció 2,3% anual, mientras que la tasa de desempleo nacional en febrero de 2026 se situó en 9,2%.
Endeudamiento y costos financieros elevados
El endeudamiento representa otro factor crítico para el segundo trimestre. Las tasas de interés han registrado aumentos significativos, con el interés bancario corriente certificado por la Superfinanciera en 17,01% para marzo de 2026 en consumo y ordinario, elevándose a 17,84% para abril.
Gutiérrez explica que "el alivio no será inmediato", lo que se traduce en cuotas más pesadas para hogares y empresas, refinanciaciones menos favorables y mayor prudencia para asumir nuevas obligaciones crediticias, especialmente en consumo y capital de trabajo.
Impacto electoral en la economía
Las elecciones presidenciales programadas para el 31 de mayo (primera vuelta) y el 21 de junio (segunda vuelta) añaden una capa adicional de incertidumbre. Según la experta, las elecciones afectan la economía cuando elevan la incertidumbre sobre el rumbo de la política fiscal, la relación con el Banco de la República, las reglas para invertir y la sostenibilidad de las finanzas públicas.
Juan Alberto Londoño Martínez, exviceministro de Hacienda, advierte que "el modelo económico y la incertidumbre dependerán de la persona que llegue a la presidencia". Señala que mensajes percibidos como adversos a instituciones como el Banco de la República o que promuevan mayor intervención estatal pueden generar cautela entre inversionistas y tenedores de deuda.
El Índice de Incertidumbre de la Política Económica en Colombia, reportado por Fedesarrollo, cerró 2025 en 299 puntos, reflejando un aumento significativo de la incertidumbre. El mercado opera actualmente con expectativas de tasas altas por más tiempo, inflación persistente e incertidumbre elevada.
Perspectivas para el trimestre
El segundo trimestre de 2026 se perfila como un periodo de actividad económica moderada y cautelosa. La combinación de factores macroeconómicos adversos con el ciclo electoral crea un entorno donde las decisiones de inversión, contratación, expansión empresarial y toma de deuda se verán condicionadas.
Si bien las elecciones por sí solas no necesariamente frenarán la actividad económica, sí pueden volverla más sensible y volátil, especialmente en variables como el tipo de cambio, los títulos de deuda pública (TES) y el costo de financiamiento.
La economía colombiana enfrenta así un trimestre decisivo donde la gestión de expectativas, la credibilidad institucional y la claridad en las señales de política económica serán determinantes para navegar exitosamente este periodo de transición y desafíos múltiples.



