Remesas superan a inversión extranjera por primera vez en dos décadas
El Banco de la República reveló un dato histórico para la economía colombiana: durante 2025, las remesas recibidas del exterior superaron por primera vez en 20 años a la inversión extranjera directa (IED). Este fenómeno, no observado desde 2004, marca un punto de inflexión en los flujos de capital hacia el país y genera preocupación entre analistas económicos.
Cifras que marcan una tendencia preocupante
Según el informe oficial, la inversión extranjera directa en Colombia durante 2025 alcanzó los US$11.469 millones, lo que representa una caída significativa del 16,1% en comparación con el año anterior, cuando se registraron US$13.684 millones. En contraste, las remesas enviadas por colombianos en el exterior sumaron US$13.098 millones, superando así a la IED por primera vez desde 2004.
Camilo Pérez, gerente de investigaciones económicas del Banco de Bogotá, señaló que ambos indicadores son "igualmente inquietantes". Por un lado, la disminución de la IED evidencia que Colombia es cada vez menos atractivo para los inversionistas extranjeros, reflejando cambios en las condiciones económicas y en la estabilidad jurídica del país.
El crecimiento de las remesas y sus implicaciones
Las remesas mostraron un crecimiento del 10,5% frente a 2024, lo que según Pérez revela un aumento en la migración de colombianos al exterior. "Muchos pueden haber salido del país por razones económicas u otras que reflejan una situación poco favorable", advirtió el experto, sugiriendo que este crecimiento podría no ser enteramente positivo para la nación.
Carolina Soto, excodirectora del Banco de la República, coincidió en este análisis y agregó que los envíos han aumentado considerablemente en la última década debido a que "muchos trabajadores en el exterior tuvieron una mejora en sus ingresos tras la pandemia", beneficiándose de políticas de apoyo implementadas en Estados Unidos y Europa.
Análisis sectorial de la caída en inversión extranjera
La situación de la IED luce aún más preocupante al compararla con 2022, cuando alcanzó un máximo histórico de US$17.182 millones. Desde entonces, la caída acumulada es del 33,2%, con sectores específicos mostrando disminuciones dramáticas:
- El sector de explotación de minas y canteras sufrió una contracción del 95,4%, pasando de US$3.442 millones en 2023 a apenas US$159 millones en 2025.
- Las industrias manufactureras retrocedieron un 42,8%, de US$2.967 millones a US$1.697 millones en el mismo periodo.
- Los servicios financieros y empresariales lideraron la IED con US$3.613 millones, seguidos por el sector petrolero con US$2.498 millones.
Soto explicó que esta disminución se debe principalmente a la drástica caída del sector minero, asociada al rechazo gubernamental hacia la minería extractiva. Pérez añadió que sectores como el petrolero enfrentan "desincentivos de política pública que han limitado la llegada de esos recursos".
Complementariedad versus sustitución
Los expertos coinciden en que remesas e inversión extranjera no se sustituyen, sino que se complementan con efectos económicos distintos. Soto precisó que "la IED jalona la inversión en los sectores productivos y el crecimiento de mediano plazo, mientras que las remesas impulsan principalmente el consumo de los hogares y el gasto de corto plazo".
María Claudia Lacouture, presidenta ejecutiva de AmCham, alertó sobre las consecuencias de esta tendencia: "En una región que compite por el mismo capital, la confianza se mide en dólares que entran: el costo lo pagan los ciudadanos con menos empleo y menor crecimiento".
Este cambio en los flujos de capital hacia Colombia representa un desafío significativo para la política económica del país, requiriendo estrategias que reactiven la inversión extranjera mientras se gestionan adecuadamente los recursos provenientes de las remesas.



